jueves 9 de abril de 2026

Testimonio del cura argentino en Haití

Antonio Mancuello, el sacerdote argentino que misionaba en Haití al momento del sismo que devastó gran parte de ese país, afirmó que salvó su vida porque se había mudado a 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, y que lo que se vivió allí fue muy trágico, fuerte y duro. Mancuello, de quien su familia no sabía su paradero desde el momento del terremoto, el 12 de este mes, dijo que no había podido comunicarse porque no hay electricidad, ni teléfonos, ni internet. Estábamos aislados.

Durante una entrevista telefónica con el canal C5N, el sacerdote dijo que en el barrio donde habita se calcula que hubo unos 5.000 muertos y que por la ruta donde transita hay cadáveres tapados con sábanas.

El terremoto -de 7,3 grados en la escala Richter- fue muy intenso, me pareció que duró una eternidad, la casa se bamboleaba y cuando bajé las escaleras no se veía nada del patio, describió Mancuello, que desde entonces habita en una carpa junto a otros tres curas por las condiciones en que quedó la vivienda.

El sacerdote pertenece a la orden de los franciscanos y está en Haití desde hace un año y cuatro meses con el propósito, entre otros, de fortalecer la formación de religiosos y realizar una tarea social.

Haití es el país más pobre del planeta, es una gente que tiene una cultura muy linda y una religión muy profunda pero la economía no anda bien. Si antes mucha gente sobrevivía en las calles intercambiando frutas y verduras, ahora ni eso tienen, lamentó.

Antes del sismo que hace una semana causó unas 200.000 muertes la gente sobrevivía como podía, la vida aquí vale muchísimo pero todo el sistema hace que esto decaiga, señaló Mancuello.

Estamos bien, trabajando ya que éste es mi lugar. Nos tocó esto pero es el momento que Dios nos pide para estar con los más pobres y necesitados, dijo el religioso argentino, que permanece en Haití y recién el lunes pudo hablar con su familia.
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