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Una pared para detener la pobreza

El gobierno del estado de Río de Janeiro comenzó la construcción de muros en los cerros de su capital para proteger la vegetación nativa, el bosque atlántico, del avance de las viviendas marginales de las favelas, informó este sábado el diario O Globo.
29 de marzo de 2009 - 00:00
RÍO DE JANEIRO - El cerro Doña Marta, en Botafogo (al sur de la ciudad de Río de Janeiro), ocupado por la Policía Militar desde noviembre del año pasado, es el primero a recibir un muro para contener la expansión de la favela rumbo al bosque, aseguró el periódico, sin revelar la altura de la llamada barrera ecológica.

Detalló que una empresa privada contratada por el gobierno provincial ya construyó 55 metros de los 634 previstos en la primera fase del proyecto. En total serán 11 mil metros de concreto para contener el surgimiento de nuevas construcciones de viviendas marginales, precisó.

La expectativa es que a fin de año las obras estén concluidas en todas las favelas contempladas, en un total de once comunidades, a un costo de 40 millones de reales (USD 17,5 millones al cambio del día), informó.

El presidente de la Empresa de Obras Públicas (Emop), Ícaro Morales, dijo a O Globo que se prevé que 550 casas serán demolidas y que sus ocupantes serán indemnizados o reubicados.

Las favelas de Río de Janeiro se han convertido en bases para el tráfico de drogas y en escenarios de violentos enfrentamientos entre bandas enemigas, y entre traficantes y policías.

Esta semana, en la Rocinha, donde viven al menos 120.000 personas, la mayor favela de la ciudad maravillosa, un fuerte operativo policial con cientos de efectivos finalizó con tres muertos y la incautación de una tonelada de marihuana, tras varios días de enfrentamientos con traficantes. La violencia es un problema endémico en Río de Janeiro, en donde más de 1,5 millones de personas viven en unas 900 favelas.
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