Israel inició ayer el segundo día de operaciones terrestres en la Franja de Gaza, que quedó dividida en dos tras ser ocupadas posiciones palestinas estratégicas en la zona del conflicto, mientras el primer ministro israelí Ehud Olmert aseguró que la incursión terrestre era inevitable.
Tras más de una semana de intensos ataques aéreos, unos 10 mil soldados con equipamiento de combate y visores nocturnos, además de carros blindados se adentraron desde el sábado en la Franja desde varias posiciones y dividieron el territorio en una mitad norte y una mitad sur que quedaron incomunicadas entre sí.
Hamas, en tanto, amenazó con habilitar la acción de cientos de suicidas contra objetivos israelíes y aseguró que Israel pagará muy caro la acción militar.
Ayer, tras la sesión de gabinete semanal en Jerusalén, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, defendió la ofensiva terrestre lanzada el sábado sobre la Franja de Gaza por el Ejército de su país, a la que calificó como inevitable.
El objetivo de la operación, dijo Olmert, es tomar el control sobre los territorios desde los que Hamas y otras organizaciones militantes palestinas lanzan cohetes y granadas de mortero contra ciudades limítrofes israelíes.
Sin embargo, ayer unos 30 proyectiles caseros fueron lanzados contra territorio israelí.
Al menos 500 palestinos, entre ellos 87 niños, murieron desde que comenzó la ofensiva llamada Plomo Fundido, iniciada el 27 de diciembre pasado, dijo ayer el jefe de los servicios de auxilio locales, Muawiya Hassanein, confirmando una estimación de la agencia palestina Maan.
Hassanein confirmó además que el número de heridos supera los 2.450, y agregó que el reporte de muertos puede aumentar pues hay un cierto número de mártires y de heridos en las calles que no pudimos recoger, informó la agencia de noticias ANSA.
Por su parte, un portavoz de ejército confirmó la muerte de un soldado israelí mientras otros 31 resultaron heridos, uno de los cuales continúa en estado crítico, y calificó como una mentira absoluta afirmaciones de Hamas de que capturó a nueve soldados y un oficial del ejército israelí.
Un portavoz de las Brigadas del Qasam, brazo armado del movimiento islamista, aseguró al canal de televisión Al Yazira, que su milicia mató a cinco soldados israelíes e hirió a otros 20 en la franja de Gaza.
En tanto, la voluntaria de la organización Medical Aid for Palestinians, Fikr Shalltoot, calificó de dramática la situación en los hospitales de la Franja de Gaza, donde la escasez de camas y los apagones dificultan seriamente las tareas.
Shalltoot dijo que es inimaginable lo que podría pasar a los pacientes si también los generadores fallan. Al mismo tiempo, acusó a Israel de no distinguir entre víctimas civiles y milicianos palestinos.
Las reacciones internacionales ante la profundización de la ofensiva militar no se hicieron esperar y ayer el Papa Benedicto XVI pidió a israelíes y palestinos que pongan inmediato fin al conflicto en la Franja de Gaza, tras clamar que la guerra y el odio no son la solución.
El pontífice dijo, ante millares de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, que las dramáticas noticias que nos llegan de Gaza demuestran cuanto el rechazo del diálogo lleve a situaciones que pesan de forma indescriptible sobre las poblaciones una vez más víctimas del odio y de la guerra.
En tanto, el gobierno ruso se declaró ayer extremadamente preocupado por la ofensiva terrestre israelí contra Gaza, y anunció el envío de un emisario a la región.
La peligrosa escalada del conflicto armado con el inicio del operativo terrestre es fuente de extrema inquietud, dijo un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso.