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Barack Obama se convirtió en nuevo presidente de EE.UU.

En su discurso, aludió a los desafíos de la recesión y de una retirada responsable de Irak. El juramento del primer presidente afroamericano significó la despedida de George W. Bush de la Casa Blanca.
21 de enero de 2009 - 00:00
WASHINGTON- Barack Obama entró a la historia ayer martes al jurar como el primer presidente negro de Estados Unidos ante más de dos millones de personas en Washington, ante quienes vaticinó una nueva era de responsabilidad para enfrentarse a una recesión y dos frentes bélicos.

Obama, a sus 47 años, se convirtió en el presidente 44 de Estados Unidos hacia las 12H05 locales (14 horas de Buenos Aires), al jurar con la mano izquierda sobre la Biblia que usó el mandatario abolicionista Abraham Lincoln, en las escalinatas del Capitolio.

Yo, Barack Hussein Obama, juro solemnemente que desempeñaré el cargo de presidente de Estados Unidos, expresó el nuevo mandatario, hijo de un padre keniano y una madre blanca de Kansas.

Horas más tarde, Obama hizo el recorrido desde el Capitolio hasta su nueva residencia, la Casa Blanca, pero sorpresivamente descendió del auto blindado que lo transportaba junto a su esposa en dos ocasiones, para caminar parte del trayecto, desatando la euforia de las personas agolpadas en las calles.

Al culminar el trayecto, Obama ingresó por primera vez como presidente a la Casa Blanca, pero la abandonó poco después para instalarse con su esposa y sus dos hijas en una tribuna aledaña erigida para la ocasión, desde donde observó un festivo desfile, con más de 10.000 participantes.La esperanza en lugar del miedoTras jurar, en su primer discurso como presidente, Obama aplaudió que los estadounidenses hayan elegido la esperanza en lugar del miedo, al anunciar una retirada responsable de las tropas de Irak y garantizar una derrota a la vasta red de violencia y odio que estaría en guerra con Estados Unidos.

El flamante presidente advirtió que los desafíos actuales no serán vencidos fácilmente o en un corto lapso de tiempo. Pero sepan una cosa: serán vencidos, afirmó, al agregar que lo que se espera ahora de nosotros es una nueva era de responsabilidades.

El estado de nuestra economía exige una acción audaz y rápida y nosotros la emprenderemos, no solamente para crear empleos sino para sentar nuevas bases para el crecimiento, prometió Obama, al tratar el punto de mayor preocupación para los estadounidenses, en medio de una recesión no vista en décadas.

De hecho, la llegada de Obama no evitó que la bolsa de Nueva York se deplomara: el Dow Jones bajó 4,01% y el Nasdaq 5,78%. Pero sí le inyectó fuerza al dólar, que a 1,2877 por euro alcanzó su nivel más alto frente a la moneda europea en el último mes.

Luego del acto, George W. Bush -que culmina sus ocho años en el poder con altos niveles de impopularidad-, partió rumbo a su residencia en Texas (sur).

Durante el almuerzo con Obama y Biden en el Capitolio, sede del Poder Legislativo, dos senadores, el demócrata Edward Kennedy y el decano de la Cámara, Robert Bury, sufrieron sendos desmayos.

Estados Unidos tiene depositadas enormes esperanzas en Obama, según las encuestas. Pero las expectativas aún son mayores en el mundo entero, según un sondeo realizado en 17 países por la radiocadena británica BBC.

Tras su juramento, Obama, con una meteórica carrera política de menos de una década, comenzó a recibir felicitaciones y buenos augurios de todas partes del mundo. Desde España, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, juzgó muy positivo el discurso de toma de posesión, mientras que en América Latina varios mandatarios expresaron su deseo de que Obama relance las relaciones entre la región y Washington.

El nuevo presidente, con prácticamente ninguna experiencia de gestión política, ya tiene nombrado a casi todo su gabinete, lleno de personalidades de fuerte carácter, muchos de ellos provenientes de la última administración demócrata del presidente Bill Clinton.

Obama intentará materializar su oferta de romper con las políticas reinantes durante los ocho años del republicano Bush, lo que incluye además del retorno de las tropas de Irak, el replanteamiento del conflicto en Afganistán y el cierre del polémico centro de detención de Guantánamo, en la isla de Cuba.
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