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Nuevos enfrentamientos en el Líbano recrudecen la violencia sectaria que golpea al país

12 de mayo de 2008 - 00:00
(Télam) - Nuevos enfrentamientos se desataron hoy en el norte del Líbano, informaron las autoridades, en una espiral de violencia sectaria por ahora incontrolable que tiene al país al borde de una nueva guerra civil.

Al menos una persona murió hoy en los combates en la norteña ciudad de Trípoli, mientras que otras 36 fallecieron ayer en enfrentamientos en un área de montañas cercana a Beirut, al sureste de la capital, informaron hoy fuentes de seguridad.

Los choques entre grupos armados aliados del gobierno, que es apoyado por Estados Unidos, y la oposición, liderada por Hezbollah y respaldada por Irán, comenzaron hace seis días, y al menos 81 personas murieron desde entonces, según la cadena de noticias BBC.

Otras 250 personas sufrieron heridas en la ola de violencia, que empezó el miércoles pasado cuando el gobierno echó al jefe de la seguridad aeroportuaria por supuestos lazos con Hezbollah y declaró ilegal la red de comunicaciones del movimiento islamista.

El líder de ese partido armado chiita, Hassan Nasrallah, dijo un día después que la decisión del gobierno equivalía a una declaración de guerra. En medio del caos, los países de la Liga Arabe se preparaban a enviar una delegación para tratar de poner fin a los enfrentamientos, que son los peores desde la guerra civil que devastó al país entre 1975 y 1990.

La oposición, liderada por Hezbollah, abandonó el gabinete hace 18 meses en exigencia de mayor representación y de poder de veto de las decisiones del gobierno.

Por esto, el Parlamento no puede elegir a un nuevo presidente desde noviembre pasado.

Hoy, soldados libaneses fueron desplegados en las montañas que rodean a Beirut por el sudeste, un día después de la muerte de 36 personas en esa área en enfrentamientos entre grupos oficialistas y opositores, informaron fuentes militares.

Los combates cedieron ayer por la noche luego de que el líder oficialista druso Walid Jumblatt llamó a drusos disidentes de esa zona suburbana, que se aliaron con Hezbollah, a aceptar un alto el fuego y entregar el control del área al ejército.

El gobierno libanés, donde predominan los sunnitas, revocó el sábado las medidas contra Hezbollah, pero el movimiento islamista dijo que seguirá con su campaña de "desobediencia civil".

La semana pasada, Hezbollah tomó control de casi todo el sector musulmán de la multiétnica Beirut, en el oeste de la ciudad, pero cuando el gobierno revocó las medidas se retiró y cedió el control al ejército, que hasta ahora se mantuvo neutral.

La capital estaba hoy en relativa calma, aunque muchos colegios y negocios no abrieron sus puertas.

En las calles seguían en pie algunas barricadas levantadas por Hezbollah y sus aliados, y la autopista al aeropuerto de Beirut y el paso fronterizo hacia Siria permanecían bloqueados por sexto día consecutivo.
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