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Hallan muerta a la mujer a quien negaron la eutanasia

La francesa, de 52 años, padecía un tumor incurable y degenerativo en el rostro; fue encontrada sin vida en su casa.
19 de marzo de 2008 - 00:00
PARIS (AFP) - Chantal Sébire, la francesa de 52 años que sufría un tumor incurable y había solicitado sin éxito a la justicia el derecho a la eutanasia, fue hallada muerta en su domicilio, informó el ministerio del Interior.

Su cuerpo sin vida fue hallado en su domicilio de Plombiéres-les-Dijon (este). Las causas de la muerte "son por el momento indeterminadas", indicó a la AFP una fuente autorizada del ministerio del Interior.

Esta ex profesora, madre de tres hijos, sufría de un tumor raro y degenerativo, un estesioneuroblastoma o neuroblastoma olfativo, con tan sólo 200 casos registrados en el mundo en 20 años. Se trata de una enfermedad incurable y que además provoca además sufrimientos atroces.

La mujer había hecho una demanda a la justicia francesa para ser sometida a la eutanasia y en su petición relataba su "sufrimiento intenso y permanente" y el "carácter incurable" de su enfermedad.

Chantal Sçebire escribió también al presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien le había propuesto aguardara "otra opinión médica para garantizar que todas las vías actuales de la medicina han sido exploradas".

Por su parte, la ministra de Justicia, Rachida Dati, declaró claramente que "la medicina no está ahí para administrar sustancias letales".

El lunes, el Tribunal de Gran Instancia de Dijon, este de Francia, había denegado el derecho a la eutanasia solicitado por la mujer, confirmando la posición de la Fiscalía general.

"Llegué al límite de lo que puedo soportar. Mi hijo y mis hijas ya no pueden verme sufrir así", había declarado Chantal Sébire a la AFP a finales de febrero.



Permiso para morir

Los casos de pedido de eutanasia conmueven y dividen a la sociedad.

En marzo de 2007, una española de 51 años que padecía distrofia muscular progresiva cumplió su deseo de que le retirasen el respirador que le mantenía con vida.

En enero de ese mismo año, otra española, Madeleine Z., de 69 años, logró su objetivo. Tras años de sufrir una grave enfermedad progresivamente paralizante, logró la ayuda de un grupo proeutanasia en el que militaba para quitarse la vida.

Otro caso que despertó polémica fue el de un médico que ayudó a morir a un italiano que pedía la eutanasia. Piergiorgio Welby padecía una distrofia muscular y sólo sobrevivía gracias a un respirador artificial.

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