Una guerra entre grupos paramilitares deja 350 muertos en Colombia
Según versiones periodísticas dadas a conocer en Bogotá, los choques fueron protagonizados por sectores orientados por Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y Pedreo Guerrero, alias Cuchillo, que luchan por el control de una región que va desde el centro del país y llega hasta la frontera con Venezuela.
(Télam) - Una guerra entre facciones de grupos paramilitares de ultraderecha dejó como saldo en los últimos días en Colombia por lo menos 350 muertos, 250 de los cuales cayeron entre el 10 y el 14 de agosto pasado, según una versión periodística conocida el fin de semana en Bogotá.
El diario El Tiempo informó el domingo que los choques fueron protagonizados por grupos orientados por Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y Pedro Guerrero, alias Cuchillo, que luchan por el control de una región que va desde el centro del país hasta la frontera con Venezuela, según despacho de DPA.
Macaco, uno de los principales jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), se acogió a un proceso de negociaciones con el gobierno, que entre 2003 y 2006 permitió la desmovilización de casi 32.000 miembros de esa organización de extrema derecha.
Según la versión, un jefe paramilitar del bando de Macaco se comunicó con organismos de inteligencia para señalar que los ataques de los hombres de su enemigo Cuchillo tenían diezmado a su grupo y que estaba dispuesto a entregarse.
Dicha llamada permitió una acción de las autoridades que el pasado 15 de septiembre dejó como resultado el arresto de 206 miembros de esa organización.
Por otra parte, el domingo se informó de la captura de Fabio Mejía, alias Johnnatan, un paramilitar que no participó en el proceso de negociaciones con el gobierno.
Johnnatan es acusado de ser el máximo jefe de esos grupos armados de ultraderecha en el departamento de Caldas (centro-oeste) y por informaciones que permitieran su captura el gobierno ofrecía una recompensa de unos 150.000 dólares.
En tanto, el ex presidente colombiano Andrés Pastrana (1998-2002) afirmó que su sucesor, Alvaro Uribe, tiene "pactos por debajo de la mesa" con los grupos paramilitares y que está "delegando el poder" en el caso de las conversaciones con la guerrilla.
En declaraciones a la revista Semana, que circula los domingos, Pastrana dijo que el diálogo con los paramilitares comenzó en 2003 "con unos pactos debajo de la mesa" que no permiten llamar al proceso una negociación de paz, sino un sometimiento "hecho a la medida de los capos".
La administración Uribe pidió al Congreso aprobar la controvertida ley de Justicia y Paz, que establece penas de entre cuatro y ocho años para los miembros de esos grupos, por lo que organizaciones defensoras de los derechos humanos señalan que se trata de una especie de "impunidad" por las "bajas penas".
El ex gobernante conservador expresó que Uribe también está "delegando el poder" en los contactos con la guerrilla de izquierda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para un canje entre rehenes y rebeldes presos, cuya mediación está a cargo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Los ataques de los grupos guerrilleros y el resurgimiento de escuadrones paramilitares han creado zozobra en diversas zonas del país en las últimas semanas de cara a las elecciones regionales del próximo 28 de octubre.
La Policía dijo el domingo que se reforzó la protección de los candidatos, después de que el sábado fuera asesinado por presuntos guerrilleros Julio Marentes, candidato a alcalde por el oficialista Partido Social de Unidad Nacional de la población de
Villarrica.
Según un jefe policial, la institución armada estará presente en 90 por ciento de los puestos de votación el día de los comicios, en los que los colombianos elegirán a gobernadores, alcaldes, concejales, diputados de las asambleas legislativas provinciales y ediles de distritos municipales.
La Misión de Observación Electoral, integrada por varias organizaciones académicas y civiles, considera que las elecciones regionales tienen un alto riesgo en cerca de 330 de los más de mil municipios del país, pues los resultados se pueden alterar por diversas amenazas, entre ellas las de los grupos armados ilegales.
En el marco de las operaciones militares contra la guerrilla, el domingo se informó de la muerte de nueve presuntos miembros de las FARC en los departamentos de Antioquia, Córdoba, César (norte), Norte de Santander (noreste), Caquetá y Putumayo (sur).