El primer ministro de Grecia está en el poder desde el 2004. Ha sacado al país del procedimiento de déficit excesivo lanzado por Bruselas, al tiempo que mantuvo el crecimiento económico.
ATENAS - El primer ministro conservador griego Costas Caramanlis ganó ayer unas elecciones legislativas difíciles después de vivas críticas a su Gobierno por su actuación durante los incendios que asolaron Grecia y dejaron 66 muertos en agosto.
El primer ministro conservador griego, Costas Caramanlis, proclamó anoche la victoria de su formación Nueva Democracia (ND).
En un discurso televisado, con rostro tenso, dio las gracias sin triunfalismo a los griegos por haber concedido un "mandato claro a ND para proseguir la reformas que necesita el país".
También tuvo "un pensamiento para los damnificados de los incendios catastróficos", que destruyeron decenas de miles de hectáreas de bosques y cultivos y cientos de edificios en el Peloponeso (sur) y en la isla de Eubee (este de Atenas).
Poco antes, su principal adversario, Georges Papandreu, de 55 años, jefe del Pasok (socialista), acababa de admitir su derrota.
"El pueblo ha decidido y el resultado no nos ha sido favorables", declaró desde la sede de su partido, añadió que el Pasok se encontraba en fase "crítica" y es él "el primer responsable". Anunció que iba a abrir la vía de nuevas elecciones internas.
Algo después de la 01H30 local (22H30 GMT del domingo), cerca del 75% de papeletas habían sido escrutadas, según el Ministerio de Interior.
Nueva Democracia iba en cabeza con un 43% de los votos escrutados, el Pasok obtenía un 38,5% de sufragios. Con esos porcentajes, ND tendría 156 escaños (de 300) y 103 el Pasok, una correlación que puede variar todavía.
El pequeño partido ultraderechista Laos recaba cerca del 3,5% de votos, un resultado que de confirmarse implicaría su entrada en el Parlamento por primera vez de su historia.
"No habrá periodo de gracia, debemos aplicar nuestro programa de reformas inmediatamente", declaró el ministro de Transportes saliente, Michalis Liapis.
Varios cientos de seguidores de la derecha en el poder comenzaron a primera hora de la noche a reunirse en la plaza Syntagma, en el centro de Atenas, enarbolando banderas azules y blancas, los colores del país y de su partido.
En el poder desde el año 2004, Caramanlis, de 51 años, convocó elecciones anticipadas por sorpresa hace justo un mes con la previsión --apoyada en sondeos-- de una cómoda victoria sobre sus adversarios, liderados por el Pasok.
Pero los múltiples y devastadores incendios que se declararon a los pocos días y que causaron 66 muertos, desataron la indignación de la población contra el gobierno, incapaz de responder con eficacia al fuego.
Intentado aprovechar la ira de los griegos, Papandreu, de 55 años, ex ministro de Relaciones Exteriores (1999-2004), acusó al primer ministro de haber "humillado" al país con su falta de eficacia.
Al votar al domingo en Salónica (norte) el líder socialista, hijo del ex primer ministro y fundador del Pasok Andreas Papandreu, evocó "un nuevo día" para el país, prometiendo devolver "la dignidad y la sonrisa" a los griegos.
El próximo primer ministro tendrá en su agenda varias reformas económicas y sociales de fondo reclamadas por Bruselas, entre ellas la reforma de las pensiones de jubilación.
Al convocar las elecciones, Caramanlis explicó que necesitaba una nueva prueba de confianza para "tomar decisiones rápidas" y "ir adelante" en este terreno.
El primer ministro saliente, que llegó al poder prometiendo volver a poner a Grecia en la vía de la prosperidad, considera haber cumplido con la primera mitad de su contrato, reducir el déficit presupuestario, a 2,6% del PIB en 2006, contra 7,9% en 2004. Caramanlis ha sacado así al país del procedimiento de déficit excesivo lanzado por Bruselas, al tiempo que mantuvo el crecimiento económico.