Rescatan en Gran Bretaña a 31 niños que sufrían abusos mientras que las imágenes eran subidas a un foro de Internet.
Londres (Télam).- Más de 30 niños que sufrían abusos sexuales violentos, cuyas imágenes se difundían a través de una página web pornográfica, fueron rescatados hoy por la policía británica, que trabajó con otros 34 países para desbaratar una red internacional de pedofilia.
Los agentes detuvieron a dos británicos, de 27 y 33 años, que fueron declarados culpables del intercambio virtual de fotografías y vIdeos con imágenes pedófilas, informó la agencia DPA.
El joven de 27 fue condenado a una pena de prisión "ilimitada" y sólo podrá salir cuando los expertos consideren razonable el riesgo que su libertad suponga para población.
No trascendió, en cambio, la pena del segundo imputado, sobre el que también se expedirá un juez de la ciudad de Ipswich, en el este de Inglaterra.
Los jóvenes británicos están acusados de poner en marcha una página pedófila en Internet, con el nombre "Los niños son la luz de nuestra vida".
El Centro de Explotación Infantil y Protección por la Red (CEOP), informó que la policía realizó detenciones relacionadas al caso en septiembre de 2006 y enero de 2007, e incautó decenas de miles de fotografías e imágenes de vídeo con los abusos, en los computadoras de los dos detenidos.
Ese material, explicaron las fuentes, le sirvió a la policía británica para seguir a los delincuentes y rescatar a 31 niños explotados sexualmente.
"Las víctimas eran niños muy pequeños, prácticamente bebés, y otros en la temprana adolescencia", explicó el director de la CEOP, Jim Gamble, presidente de un grupo de trabajo internacional para la lucha contra el abuso infantil en Internet.
"Por fortuna los dos autores (de los abusos) están ahora entre rejas -dijo-. Los criminales saben cada vez mejor cómo esconderse en internet, pero nosotros también disponemos de tecnologías cada vez mejores para encontrarlos".
La operación policial lanzada en septiembre -en la que trabajaron de forma destacada las autoridades canadienses y australianas-, descubrió esta red, en la que participaban unos 700 sospechosos a quienes se investiga, de los cuales dos centenares viven en Gran Bretaña.