GUATEMALA- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció ayer la voluntad de su gobierno de impulsar un programa regional de lucha contra el narcotráfico, y reiteró su compromiso de buscar una reforma migratoria amplia en su país que permita la regularización de los inmigrantes ilegales.
Bush se entrevistó ayer con su par de Guatemala, Oscar Berger, para analizar temas vinculados a las relaciones comerciales a la luz del tratado de libre comercio para Centroamérica (CAFTA), la lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y el fortalecimiento democrático.
Salvo una manifestación en el centro histórico, la ciudad de Guatemala estuvo en calma durante la visita, más allá del cierre de importantes arterias y la notoria presencia policíaca y militar en las calles que se registró desde la noche del domingo.
Bush llegó a Guatemala después de visitar Brasil, Uruguay y Colombia, y antes de viajar a México, punto final de su gira por América Latina y al que llegará con una agenda igualmente centrada en la lucha regional contra el narcotráfico y la búsqueda de una nueva política migratoria.
En distintos momentos de la jornada, el mandatario visitante se dejó ver besando niños, cargando cajones de lechuga y recibiendo regalos típicos, mientras las decenas de agentes del servicio secreto de los Estados Unidos extremaron las medidas de seguridad.
"El narcotráfico desestabiliza grandes áreas, genera tensiones a los países y dificulta a las poblaciones prosperar. La mejor manera es pensar a nivel regional porque los narcotraficantes operan en un ambiente libre de fronteras", afirmó Bush en una conferencia de prensa que ofreció con Berger.
En la cuarta etapa de su gira latinoamericana, Bush admitió que "el narcotráfico es un problema muy grave para Estados Unidos, y demanda un mejor trabajo para convencer a nuestros ciudadanos de reducir su consumo, lo que hará más difícil para las pandillas hallar mercados".