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Entre aplausos y protestas Bush estuvo en Brasil

Ambos mandatarios reafirmaron "el compromiso en trabajar juntos”. La Ronda de Doha se encuentra estancada por los intereses contrapuestos de las potencias y los países en desarrollo.
10 de marzo de 2007 - 00:00
SAN PABLO.- Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y de Estados Unidos, George W. Bush, acordaron ayer colocarse "en el centro del debate para destrabar la Ronda de Doha" de la Organización Mundial de Comercio, pero evitaron hablar de plazos y de mecanismos para realizarlo.

El encuentro de los mandatarios, en la primera escala de Bush de su gira latinoamericana, no sólo permitió acordar un principio de estrategia conjunta para la negociación multilateral de la OMC sino que reafirmó el fortalecimiento de los lazos comerciales bilaterales, y el reconocimiento del liderazgo regional de Brasil.

La Ronda de Doha se encuentra estancada por los intereses contrapuestos de las potencias y los países en desarrollo sobre la agricultura y los mercados industriales.

En una conferencia de prensa conjunta, ambos mandatarios reafirmaron "el compromiso en trabajar juntos, y poner a nuestros ministros bajo la orden de hacer andar estas negociaciones que van a requerir mucho trabajo", dijo Bush al término del almuerzo que los mandatarios compartieron en el Hotel Hilton de San Pablo.

Horas antes, Bush y Lula realizaron una visita a la planta de distribución Transpetro de la estatal Petrobras, en Guarulhos, donde hicieron pública la "alianza estratégica" para la promoción de un mercado mundial de biocombustibles que permita reducir la dependencia del petróleo y generar una nueva matriz energética.

El reconocimiento mutuo como socios tendrá un nuevo e inminente espacio de diálogo entre los presidentes, cuando Lula Da Silva visite los Estados Unidos dentro de tres semanas y se entreviste con Bush en Camp David.



Protestas

En una ciudad dominada por las protestas de grupos políticos, sociales y gremiales, y bloqueada en muchas de sus principales avenidas y accesos por el inédito operativo de seguridad, ambos tuvieron un encuentro a solas en el Hotel Hilton, y luego compartieron un almuerzo con varios de sus ministros.

En este nuevo intento por recuperar las negociaciones por la Ronda de Doha, Lula planteó el desafío para los países involucrados en "poner sobre la mesa el as" que cada uno tiene en la manga, en una referencia implícita a que el impasse en la OMC sólo podrá ser superado si cada parte cede en sus pretensiones.

"El presidente Bush tiene su as en la manga, también Brasil y también la Unión Europea. Algunos no quieren jugar. Pero en algún momento vamos a poner las cartas sobre la mesa y vamos a ver si somos capaces de llegar a un acuerdo", afirmó Lula al mantener en debate la mirada que comparte con sus socios del Mercosur.

En idéntica línea, Bush dijo que "Estados Unidos y Brasil están en el centro del debate de la OMC. Si descuidamos estas conversaciones comerciales, buena parte del mundo hará otro tanto", y planteó como "vital el éxito de la Ronda de Doha por tratarse de uno de los más importantes programas en la lucha contra la pobreza".

Al evitar mencionar tiempos para esta negociación bilateral, Bush dijo que "los plazos son un poco peligrosos cuando dos países los establecen, lidiamos con muchas naciones. Podemos estar de acuerdo pero si otros socios no concuerdan nos destinamos al fracaso".

Bush realzó los "muchos éxitos en lo comercial con Brasil" y si bien anticipó nuevas "dificultades con la Ronda de Doha" interpretó que es "una oportunidad de que el mundo se una para erradicar la pobreza".

El dirigente metalúrgico que llegó a la presidencia del Brasil, aportó al debate un tono crítico al papel de los países desarrollados que mantienen sus políticas proteccionistas, al plantear la construcción de "proyectos que tengan un significado para los países pobres, en la búsqueda de una certidumbre de que la gente no vea a los países ricos como países que los explotan".

"El éxito de las negociaciones ya no es económico, de perder o ganar, el problema ahora es eminentemente político. Si vamos a tener como líderes mundiales la capacidad de decidir el futuro de seres humanos que dependen de estos acuerdos", enfatizó el brasileño a la prensa.

En un gesto hacia la región, Lula recordó la oposición que mantiene desde su campaña electoral en 2002 al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y reiteró su política de "fortalecer el Mercosur, apostar a la integración sudamericana y hoy el mayor comercio es Brasil y América Latina".

"Esto demuestra que hemos dado pasos importantes" en la integración regional, "pero no significa que podamos seguir hablando de otros tantos acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Brasil u otros países".

Lula y Bush también abordaron en su diálogo la promoción de fuentes alternativas de energía, en lo que "Brasil demostró lo que es posible", afirmó el mandatario estadounidense al reconocer el liderazgo brasileño en la producción de etanol y resaltar "la necesidad de reducir la dependencia" de los hidrocarburos.

Ambos también expresaron compartir la preocupación "por quienes no reciben los beneficios de la democracia, la cual se fortalece en la medida en que la sociedad sienta sus beneficios" en los aspectos de justicia social, salud, educación y seguridad.

Al respecto, Lula advirtió a Bush que las relaciones entre ambos países "se fortalecen en la medida que nos respetemos mutuamente y que cada uno respete las decisiones políticas soberanas de cada estado".

Los diálogos permitieron, además, hablar de la preocupación por la situación en África, tema en el cual los cancilleres continuarán el diálogo para la concreción de programas específicos conjuntos para revertir los niveles de pobreza.
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