ROMA - El jefe de Gobierno italiano, Romano Prodi, renunció ayer a su cargo tras perder la mayoría en el Senado durante una votación clave para aprobar su política exterior, lo que generó la mayor crisis política desde que asumió el poder en abril del 2006.
Prodi, quien fue elegido hace nueve meses al término de unas elecciones muy reñidas frente a su histórico rival Silvio Berlusconi, presentó oficialmente su renuncia al jefe de Estado, Giorgio Napolitano, quien se reservó aceptarla.
Según los complejos mecanismos del sistema parlamentario italiano, perfectamente bicameral, el jefe de Estado deberá consultar todos los partidos políticos antes de tomar una decisión.
Al término de las consultas podría confiarle a Prodi un nuevo mandato, designar un gobierno técnico o disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones.
Se trata de la tercera vez que Prodi se ve obligado a dimitir como jefe de Gobierno en su larga vida política.
La primera vez fue en 1997 y la segunda en 1998, por lo que tuvo que ceder el poder a su aliado Massimo DAlema.
El gobierno perdió por dos votos la mayoría en el Senado, ya que necesitaba 160 y obtuvo sólo 158. Los votos en contra fueron 136.
Según fuentes parlamentarias, el discurso del canciller Máximo DAlema para ilustrar las principales líneas de la política exterior italiana generó malestar entre los sectores más moderados de la coalición, que criticaron el tono de ruptura con la política del Ejecutivo precedente, liderado por Berlusconi.
El gobierno de Romano Prodi disponía de un solo voto de más en el Senado y debe contar con los inciertos votos de los siete senadores vitalicios, dos de los cuales se abstuvieron.
"Dimisión, dimisión", clamaron los senadores de la oposición tras el anuncio del presidente del Senado, Franco Marini, de que el gobierno había perdido su mayoría.
Napolitano, quien se encontraba en Boloña (norte), interrumpió inmediatamente su visita para regresar a la capital y hacer frente a la grave crisis.
La controvertida misión de paz en Afganistán, donde Italia tiene desplegados 2.000 soldados, fue uno de los temas que generaron la crisis.
La presencia en ese país no es aprobada por los sectores de izquierda más radicales de la coalición gubernamental, Verdes y comunistas, los cuales condicionaron el apoyo a la misión en Afganistán al rechazo a la ampliación de la base estadounidense de Vicenza (norte), lo que no fue aceptado.
Según la prensa italiana, DAlema había advertido el martes al margen de la cumbre ítalo-española en Ibiza (España) que en caso de que el gobierno no obtuviera la mayoría en esa votación "era mejor volver a casa".