sábado 27 de junio de 2026

Comienza en España el juicio por el 11-M

Juzgarán a terroristas por el peor atentado en la historia de España.

MADRID (AFP-NA) - Casi tres años después de los atentados islamistas que el 11 de marzo de 2004 conmocionaron a España al estallar diez bombas en cuatro trenes suburbanos (191 muertos y 1.824 heridos), se abrió el jueves en Madrid el macrojuicio contra los 29 acusados, en su mayoría de origen árabe.

Más de un millar de personas, entre familiares y víctimas, periodistas y testigos, se dieron cita desde las primeras horas de este jueves fresco y soleado en un edificio anexo de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, ubicado en la entrada del parque de la Casa de Campo, oeste de Madrid, en medio de un importante despliegue policial.

Minutos antes de las 10H30 locales (09H30 GMT), se inició la primera de las 53 audiencias que se desarrollarán hasta julio (tres por semana) durante las cuales comparecerán más de 600 testigos y un centenar de peritos para esclarecer la autoría de estos ataques, que la Fiscalía atribuye a una célula islamista inspirada en Al Qaida y vinculada al Grupo Islamista Combatiente Marroquí (GICM), movimiento de ideología salafista fundado por ex combatientes marroquíes en Afganistán.

Según el ministerio público, los atentados se debieron a la "intervención de España en Irak", a donde el gobierno del conservador José María Aznar (1996-2004), firme aliado del presidente estadounidense George W. Bush, envió más de un millar de soldados.

Los 15 marroquíes, nueve españoles, dos sirios, un egipcio, un argelino y un libanés acusados empezaron a llegar a partir de las 09H00 locales (08H00 GMT).

Dieciocho de los acusados que están en la cárcel y que llegaron en tres furgones verdes y blancos de la guardia civil, fueron ubicados en un habitáculo blindado. Los otros 11 imputados que están en libertad condicional estaban en sentados en la sala, ante un tribunal presidido el jueves por el juez Javier Gómez Bermúdez.



Posibles penas



De los 29 acusados de estos ataques, considerados la peor pesadilla terrorista de España y de Europa desde el atentado de Lockerbie (270 muertos en 1987), los tres supuestos "cerebros", los tres "autores materiales" y el principal abastecedor de los explosivos, podrían ser condenados en total a penas superiores a los 270.000 años de cárcel aunque en España la pena máxima efectiva de prisión es de 40 años por delitos terroristas.

Sólo tres de los 13 procesados que presuntamente colocaron las bombas en los trenes estaban presentes: los marroquíes Jamal Zougam, Abdelmajid Bouchar y el sirio Bassel Ghayloun.

Tres están prófugos de la justicia y siete se inmolaron el 3 de abril de 2004 en un apartamento de la periferia sur de Madrid, entre éstos uno de los presuntos "cerebros", "El tunecino" Serhane ben Abdelmajid Fakhet.

El primero en comparecer ante el tribunal fue Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias "Mohamed el egipcio", que en conversaciones interceptadas por los servicios secretos italianos se vanaglorió de los atentados del 11-M.

Interrogado el jueves acerca de si se declara culpable de los hechos que se le imputan, Rabei Ousmane, contra quien la fiscalía pide 38.656 años de cárcel, respondió en árabe: "no conozco ninguna acusación, ninguna denuncia, y con todo respeto al señor presidente y los señores magistrados, no voy a contestar ninguna pregunta incluso con mi defensor".

También serán interrogados los otros "cerebros": el marroquí Youssef Belhadj, que apareció en un vídeo reivindicando los atentados en nombre de Al Qaida y el marroquí Hassan al Haski, un presunto dirigente del GICM.

Unos 200 periodistas aguardaban desde antes de las 07H00 locales frente al edificio de la Audiencia Nacional rodeado por unos 200 policías, al iniciarse un juicio del que se emitirá por televisión a todo el mundo ante la expectativa creada por este macrojuicio, el mayor contra el terrorismo islamista en Europa.

Sin embargo la derecha española mantiene sus sospechas de que detrás está la organización separatista armada vasca ETA, como afirmó en los horas siguientes a los atentados por temor a que en las elecciones legislativas del 14 de marzo se los vinculara con el apoyo del gobierno conservador a la invasión de Irak.



Los hechos



Diez bombas activadas mediante teléfonos celulares estallaron el jueves 11 de marzo de 2004 entre las 07H37 y 07H40 de la mañana en cuatro trenes suburbanos repletos de gente que iba a la estación madrileña de Atocha.

"Me tiemblan les piernas, tengo miedo", sostuvo a su llegada al tribunal la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón, quien perdió a su hijo de 20 años en los ataques.

"Va a ser difícil volver a ver a los ojos a los que destrozaron mi vida. Pero lo voy a hacer para mi hijo", aseguró en medio de una fuerte emoción.

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