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Bush no quiere hablar sobre el escándalo de los videos de torturas destruidos por la CIA

El presidente de EE.UU. dijo que “hasta que concluyan las investigaciones” guardará silencio. La justicia federal ordenó a varios miembros del gobierno dar explicaciones sobre el tema. En las cintas, arruinadas en 2005, se podían ver “técnicas duras” de interrogatorios contra dos presuntos terroristas.
20 de diciembre de 2007 - 00:00
(Télam) - El presidente estadounidense, George W. Bush, declinó este jueves opinar sobre el escándalo de los videos destruidos por la CIA, mientras un juez federal ordenó a varios miembros del gobierno comparecer este viernes para explicar si el organismo violó una orden judicial al destruir las cintas.

Bush declaró en la última conferencia de prensa del año que se reserva el derecho de opinar sobre el tema "hasta que concluyan las investigaciones" abiertas al respecto.

La destrucción de las cintas del año 2005, donde pueden observarse "técnicas duras" de interrogatorios utilizadas contra dos personas -presuntos terroristas- es investigada por el Departamento de Justicia, la CIA y varios paneles del Congreso.

Bush, quien asegura no haber sabido sobre la existencia de los videos ni sobre destrucción hasta que Michael Hayden (director de la CIA) se lo informó este mes, dijo este jueves que las investigaciones, "añadidas a la supervisión del Congreso" permitirán a todos "conocer realmente qué ocurrió".

El diario New York Times denunció este miércoles que en los videos se mostraban los interrogatorios a que fueron sometidos en Guantánamo, en el año 2002, dos árabes bajo custodia de la CIA, sospechosos de pertenecer a la Red Al Qaeda, Abu Zubaydah y Abd al-Rahim al-Nashiri.

Según el tabloide, la Casa Blanca estuvo implicada en este asunto más de lo se había dicho, ya que al menos cuatro altos asesores legales de la presidencia -entre ellos el ex fiscal Alberto Gonzales- se habían reunido con funcionarios de la CIA para discutir la destrucción de las cintas.

La Casa Blanca, por su parte, calificó el informe del New York Times como "pernicioso y preocupante", por lo que solicitó al tabloide que corrija el artículo.

El caso, según los analistas, evoca el caso Watergate, uno de los escándalos de espionaje político más resonantes de la historia política estadounidense, en el que la ocultación de información por parte del Presidente Richard Nixon, provocó su posterior dimisión.

Sin embargo, el mandatario eludió profundizar sobre el tema durante la conferencia y prefirió reencauzar sus respuestas y acusar al Congreso de insertar "proyectos superfluos e innecesarios" en el presupuesto.

Se quejó de que el proyecto de presupuesto por 555 mil millones de dólares estaba "plagado" de 980 enmiendas que benefician a un distrito o estado en particular solamente.

En consecuencia, aseguró "estoy instruyendo al director de presupuesto, Jim Nussle, para que busque alternativas para encarar estos gastos superfluos en este proyecto", informó Europa Press.

Respecto al tema internacional, el presidente aseguró que no está totalmente satisfecho con los progresos políticos en Irak, pero subrayó que el Gobierno iraquí "está logrando algunos avances".

"Hay un Gobierno funcionando", dijo Bush, tras asegurar que el triunfo militar en el país árabe "ha impulsado un proceso político".

El mandatario, ante una consulta periodística, dijo que es erróneo decir que no está ocurriendo nada en Irak y aseguró que Washington mantendría la presión para acelerar los esfuerzos de reconciliación nacional en Irak.

Finalmente, Bush dijo estar absolutamente seguro de que los republicanos "conservaremos La Casa Blanca", aludiendo a las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, que se celebrarán el 4 de noviembre de 2008.

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