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Lula ofreció su ayuda para negociar con las FARC, pero “sólo cuando Colombia lo pida”

10 de diciembre de 2007 - 00:00
(Télam) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le ofreció este lunes al gobierno de Colombia su "ayuda" para buscar un canje humanitario con la guerrilla, aunque el Ejecutivo de Álvaro Uribe pareció poner un límite a las gestiones, al advertir que no tiene "más nada que ofrecer" a las FARC.

En un encuentro que mantuvieron en Buenos Aires -donde coincidieron para el recambio presidencial-, Lula le manifestó a Uribe su predisposición a ayudar para encontrar una salida que permita el canje de rehenes en poder de las FARC por guerrilleros presos.

El principal asesor del gobierno de Brasil en materia internacional, Marco Aurelio García, explicó que en la reunión, Lula hizo el ofrecimiento de asistencia, "aún para alcanzar un acuerdo de paz" definitivo, aunque aclaró que Brasil llevará a cabo esa gestión "sólo cuando lo pida el gobierno colombiano".

Uribe, en tanto, se limitó a explicar a los periodistas que con Lula charlaron "de la cuestión de los secuestrados", sin dar más precisiones, y "muy superficialmente" del tema de la guerrilla.

La pretensión de involucrarse por parte de Brasil representa de algún modo una nueva presión para que la administración de Uribe avance en la búsqueda de liberación de los secuestrados, entre ellos la ex candidata Ingrid Betancourt, militares, policías, dirigentes políticos y 3 estadounidenses.

La oferta de Lula llega después de que el saliente presidente Néstor Kirchner y su esposa y reemplazante, Cristina Fernández, expresaran también su predisposición a intervenir, en respuesta a un pedido expreso de Yolanda Pulecio, madre de Betancourt.

Este lunes, en su discurso de asunción en el Congreso, Cristina Kirchner comprometió "el esfuerzo de la diplomacia y del país" para llegar a un acuerdo, y pidió a Dios que "ilumine a Uribe para llegar a una solución que exige el derecho humanitario internacional, sin que esto signifique una intromisión en asuntos internos de otro país".

"Hay poner todo el esfuerzo posible para no llegar demasiado tarde", sentenció la mandataria ante la Asamblea Legislativa.

A esas ofertas de ayuda, el gobierno de Uribe respondió, a través de su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que no tiene más que ofrecer tras la aceptación de una "zona de encuentro" para negociar un acuerdo humanitario.

Según dijo Santos a la radio bogotana RCN, "al Gobierno ya se le agotó el margen de maniobra".

"El Gobierno ya dio sus últimas cartas aceptando esta propuesta de la Iglesia, aceptando la zona de encuentro, y creo que es una demostración más de la voluntad que siempre tuvo el presidente y el Gobierno de facilitar el acuerdo humanitario", sostuvo Santos.

El funcionario aludió al anuncio de Uribe de aceptar una iniciativa que le acercó la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) para establecer un escenario en el que las partes puedan sentarse a negociar una solución a la crisis de los secuestrados.

La búsqueda ocurre cuando no se acallaron las repercusiones de la decisión de Uribe de apartar de las negociaciones a su par venezolano, Hugo Chávez, y a la senadora Piedad Córdoba, a quienes él mismo había designado como gestores.

En París, en tanto, organizaciones que piden la liberación de la rehén franco-colombiana Betancourt reclamaron a Uribe que vuelva a permitir la mediación de Chávez, porque las FARC "sólo aceptarán negociar" con él, explicó Olivier Rouby, vocero de la Federación Internacional de Comités Ingrid Betancourt (FICIB).

Según la agencia Europa Press, la FICIB organizó esta concentración frente a la residencia del embajador colombiano en Francia para defender las gestiones de Chávez, de la senadora Córdoba y del presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Rouby cuestionó la nueva propuesta de Uribe, que "las FARC ya rechazaron en 2005" y reconoció "avances" en el conflicto colombiano gracias a la movilización creciente en Latinoamérica.

También la madre de Betancourt hizo hincapié en la importancia de la "presión internacional". "Por eso le ruego a los jefes de Estado que ayuden a presionar a la guerrilla y al presidente Uribe", expresó Pulecio, en declaraciones radiales.

"Uribe es quien puede aceptar un sitio para una reunión, pero a él no le importa ni la libertad ni la vida. No son valores para él. A mí Colombia me da terror, por los paramilitares y la amistad del presidente con ellos. Uribe estimula la guerra y la violencia todo el tiempo, el odio entre colombianos", manifestó.

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