(NA) - Líbano, que se levantó este sábado sin jefe de Estado, enfrenta ahora un vacío presidencial que hace temer que se agraven las tensiones provocadas por la lucha persistente entre un gobierno apoyado por Occidente y la oposición cercana a Siria e Irán.
"Una República sin presidente", tituló el diario cercano a la oposición, Al Balad, tras la salida a medianoche de Emile Lahud al concluir su mandato, sin que el parlamento haya logrado encontrarle sucesor.
La vacante en la cumbre del Estado suscita la inquietud de los libaneses y la comunidad internacional sobre el futuro del país y vuelve a plantear los temores sobre una posible degradación de la seguridad.
Hay temores de que la situación degenere en un conflicto entre sunitas y chiitas o entre cristianos, y por eso todos se muestran reservados.
A causa de la tensión política, las medidas de seguridad fueron reforzadas, en especial en Beirut y sus alrededores. El ejército, encargado en general del mantenimiento del orden, fue desplegado sobre los principales ejes de la capital.
Inquietos por el vacío de poder, Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea exhortaron a todas las partes libanesas a hacer prueba de moderación y lograr un compromiso lo más pronto posible.
La elección del nuevo jefe de Estado debía haber ocurrido ayer en una sesión parlamentaria que se aplazó una vez más -y van cinco-, después de que la oposición prosiria y la mayoría, opuesta a Damasco, no lograran un acuerdo.
La próxima sesión parlamentaria tendrá lugar el 30 de noviembre "para permitir más discusiones y con el fin de llegar a un acuerdo", afirmó el portavoz del Parlamento, Mohammed Ballout.
"Si no eligen a un nuevo presidente de consenso, con el apoyo requerido de dos tercios (tal y como reclama la oposición, afín a Lahud), tenemos hombres que se pueden imponer", advirtió Lahud. Poco antes del fin de su mandato, el ahora ex presidente encomendó al ejército la seguridad del país, una orden que fue enérgicamente rechazada por el gobierno, que asumirá temporalmente las prerrogativas de la presidencia, tal y como manda la Constitución.