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Arrancó en Perú una de las mayores procesiones

7 de octubre de 2007 - 00:00
LIMA- La procesión del Señor de los Milagros inició ayer el primero de los tres recorridos anuales por las calles de Lima, en lo que constituye una de las más fervorosas y masivas manifestaciones populares de fe católica en América.

Centenares de fieles agolpados lloraron de emoción y aplaudieron cuando la imagen de este Cristo moreno salió a las 12H00 locales de su templo. La imagen era llevada en andas por contritos fieles rodeados de un mar humano, casi todos vestidos con hábitos morados.

El recorrido paraliza el corazón de Lima durante 24 horas, avanzando a paso de tortuga y provocando imágenes conmovedoras, impactando incluso en agnósticos que acuden a ver esta singular manifestación cultural peruana.

La procesión es todo un acontecimiento social y religioso, que se repite sólo en los meses de octubre con tres recorridos por calles de barrios populosos de Lima.

La procesión ha desarrollado todo un mercado paralelo: venta de dulces con su nombre, inciensos, velas, estampas religiosas, sahumerios. A lo que se suma, claro, los carteristas que llegan dispuestos a meter mano a los bolsillos.

Los fieles, hombres y mujeres, se inclinan a su paso, otros caminan de rodillas o descalzos, todos piden un milagro y ruegan por tener una buena salud para ellos, familiares o amigos.

La imagen avanza lenta, colocada sobre sus pesadas andas de madera, oro y plata de dos toneladas, y es levantada por 36 cargadores que se alternan cada 15 minutos, al compás de marchas militares interpretadas por bandas de las fuerzas armadas.

El recorrido de esta jornada finalizó hacia las 20h00 locales, cuando la popular imagen ingresó al atrio de la Basílica de la Catedral de Lima, sobre la plaza Mayor. De ahí se moverá el 18 de octubre.

El Señor de los Milagros o Cristo de Pachacamilla, como también se le conoce, fue creado por esclavos negros en 1688.

La imagen representa un Cristo crucificado rodeado de María Magdalena y la Virgen María sobre un óleo ennegrecido -morado realmente- que es puesto en un anda de oro y plata, con un peso de dos toneladas. Al reverso está la Virgen de la Nube, de origen ecuatoriano.
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