Se produjo durante el paso de la comitiva de la primera ministra Benazir Bhutto, que resultó ilesa del ataque. El ministro del Interior, Aftab Sherpao, aseguró que estuvo encaminado a sabotear el proceso democrático.
KARACHI, Pakistán- El nuevo balance por el doble atentado ocurrido en Karachi (sur de Pakistán) en la noche del jueves al viernes es de 119 muertos y 375 heridos, según informó el alcalde de la ciudad a la AFP.
"Hay 119 personas fallecidas y 543 heridas", declaró a la AFP Mustafa Kamal. "En un trágico incidente que me ha sorprendido porque Karachi no había sufrido ningún atentado terrorista desde hace un año y medio", añadió.
Un doble atentado con bombas se produjo en la noche del jueves al viernes en Karachi al paso de la comitiva que festejaba el regreso, tras ocho años en el exilio, de la primera ministra Benazir Bhutto, que resultó ilesa del ataque.
"Fue un acto de terrorismo contra Benazir Bhutto y estuvo encaminado a sabotear el proceso democrático", confirmó a la AFP el ministro del Interior, Aftab Sherpao.
"Hubo dos grandes explosiones cerca del vehículo de Bhutto. Tenemos 119 muertos", declaró a la AFP un responsable de la policía de la sureña ciudad de Karachi, Javed Ali. Al menos 20 de los fallecidos son agentes de policía.
Esta misma fuente afirmó que los heridos ascienden a más de 200, algunos de ellos en estado crítico. Los hospitales de Karachi están colapsados y los médicos no dan abasto.
La policía precisó que las explosiones se debieron presuntamente a dos kamikazes, uno de ellos a bordo de un vehículo. Sherpao también señaló a la AFP que fueron dos los kamikazes que perpetraron el atentado.
"Benazir Bhutto está sana y salva", añadió por su parte el portavoz del ministerio del Interior, Javed Cheema.
Una fuente policial añadió que la ex primera ministra fue trasladada a la residencia de su familia.
"Sospechamos que eran kamikazes porque cualquier tipo de artefacto previamente colocado o accionado por un temporizador habría sido detectado por los equipos electrónicos que llevan los vehículos de la seguridad", añadió al precisar que, por el contrario, esos equipos "no pueden detectar artefactos manejados por kamikazes".
Por su parte, el marido de Bhutto culpó de la acción a una agencia de los servicios secretos paquistaníes.
"Culpamos a los servicios secretos y pedimos acciones en su contra... esto no fue hecho por militantes, esto fue hecho por esos servicios", dijo Asif Ali Zardari a la cadena privada de televisión Ary One.
"Nuestra gente ha muerto, nuestros trabajadores han muerto. Sacrificaron sus vida por el bien de la democracia a Pakistán", añadió.
El atentado se produjo horas después de que Bhutto volviese a Pakistán tras ocho años de exilio. Unos 250.000 seguidores, embargados por la emoción, la habían recibido en Karachi, que era ya una ciudad blindada ante los rumores de amenaza de atentado.
La ex primer ministra, que abandonó su Pakistán natal en 1999 para evitar ser procesada por corrupción, derramó lágrimas de emoción al pisar su país.
Dos veces jefa de gobierno (1988-1990 y 1993-1996), prometió restablecer la democracia en Pakistán, dirigido por el general Pervez Musharraf desde el golpe de Estado que dio en octubre de 1999 sin derramamiento de sangre.
Bhutto llegó a Pakistán con el proyecto de aupar su partido en las legislativas previstas a mediados de enero de 2008. Desde hace meses negocia, con la bendición de los estadounidenses, un acuerdo de reparto de poder con Musharraf.
Vestida con los colores nacionales, con una túnica verde sobre pantalón blanco y velo del mismo color, descendió del avión que la había trasladado a Karachi tranquilamente. Al pisar su tierra rompió a llorar.
"Es un momento histórico y lleno de emociones. Estoy conmovida por la muchedumbre que vino a recibirme", dijo.
"Tengo más edad, he aprendido mucho a lo largo de los últimos veinte años, pero seguimos luchando contra una dictadura. Queremos aislar a los extremistas y construir un Pakistán mejor", declaró a la AFP.
Bhutto se subió luego a un camión, en el que se mantuvo en pie, sin prestar atención a las pantallas blindadas instaladas en el vehículo, que emprendió una procesión, de una duración prevista de 18 horas, hacia el mausoleo del fundador de Pakistán, Muhamad Ali Jinnah.
En esa procesión participaba "más de un millón" de seguidores, según el PPP, en homenaje a la primera mujer jefe de un gobierno en un país musulmán y también la primera que dirigió la República Islámica de Pakistán, una potencia nuclear de 160 millones de habitantes.
La amenaza de atentado estaba en el aire tras la aparición en la prensa de amenazas provenientes de un comandante de los combatientes islamistas cercanos a los talibanes y de Al Qaida. El Gobierno había impuesto medidas de seguridad colosales. Unos 20.000 policías patrullaban Karachi.