domingo 28 de junio de 2026

El Papa aceptó la renuncia del arzobispo Wielgus

El polaco había admitido ser colaborador de los servicios secretos durante el régimen comunista. La decisión del pontífice es la conclusión del escándalo surgido hace 20 días.



CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del arzobispo de Varsovia, Stanislaw Wielgus, que admitió que fue colaborador de los servicios secretos polacos durante el régimen comunista, pero el Vaticano advirtió que la Iglesia polaca sufre una persecución.

En una nota de prensa, el Vaticano indica que el Papa "aceptó la renuncia" de Wielgus y nombró a Josef Glemp administrador diocesano de Varsovia "hasta nueva medida", según informó la agencia italiana ANSA.

El texto también señala que "la nunciatura polaca comunicó que monseñor Wielgus (...) en el día en el cual era previsto su ingreso en la basílica catedral, para dar inicio a su ministerio pastoral en la Iglesia de la capital polaca, presentó al Papa su dimisión del oficio canónico en base a la normal del ca.401, coma 2, del Código de derecho canónico".

La norma invocada en la nota de prensa establece que "el obispo diocesano que por enfermedad u otra grave causa resultase menos idóneo al cumplimiento de su oficio, es invitado vivamente a presentar la dimisión de oficio".

La decisión del pontífice es la conclusión del escándalo surgido cuando la prensa polaca publicó, hace 20 días, que había documentos en los archivos de los desaparecidos servicios secretos polacos en los que Wielgus figuraba como colaborador.

Los comunistas gobernaron Polonia entre 1945 y 1990 y en la actualidad el Instituto Nacional de la Memoria realiza una investigación en base al material acumulado por los servicios secretos de aquel régimen.

Tras un período de silencio, el viernes pasado el nuevo arzobispo de Varsovia reconoció que había hecho un daño a la iglesia al trabajar en el pasado con la policía secreta comunista y, en una declaración hecha pública, se arrepintió y pidió perdón a los sacerdotes y fieles polacos.

El Vaticano admitió que la dimisión de Wielgus fue una solución adecuada, pero advirtió que la Iglesia polaca afronta cierta persecución.

La renuncia de Wielgus y "su rápida aceptación de parte del Papa, pareció como una solución adecuada para hacer frente a la situación de desorientación que se creo en esa nación", dijo el director de la sala de prensa vaticana, el sacerdote Federico Lombardi.

Para Lombardi, la conducta de Wielgus en los "años pasados del régimen comunista en Polonia comprometió gravemente su autoridad, también ante los fieles" y su renuncia es oportuna "no obstante su humilde y conmovedor pedido de perdón".

No obstante el responsable de prensa del Vaticano afirmó que tras la muerte del papa polaco Juan Pablo II, la Iglesia de ese país afronta una "extraña alianza entre los perseguidores de un tiempo y sus adversarios", y una "venganza de parte de los que en el pasado la había perseguido y fueron derrotados por la fe y por el deseo de libertad del pueblo polaco".

Además, precisó que la situación del arzobispo renunciante no es la primera "y probablemente no será la última de ataques a personalidades de la Iglesia en base a la documentación de los servicios del pasado régimen", cuyo valor y autenticidad puso en duda.

Lombardi expresó su confianza de que la Iglesia de Polonia sepa "vivir y superar con coraje y lucidez este período difícil, para que pueda continuar dando su prestigiosa y extraordinaria contribución de fe y de empuje evangélico a la Iglesia europea y universal".

En tanto, la Conferencia Episcopal polaca informó que la ceremonia de entronización de Wielgus, prevista para ayer, fue suspendida.

Wielgus había asumido canónicamente el viernes el puesto que ocupaba el cardenal Glemp al frente de la arquidiócesis de Varsovia, y ayer debía ingresar solemnemente en la catedral como ceremonia de consagración de su jerarquía.
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