El presidente de Bolivia, Evo Morales, cumple hoy un año de gestión en medio de un duro enfrentamiento de sus partidarios con los gobernadores opositores de La Paz y Cochabamba, voceros de un conflicto mayor con el poder político y económico del rico oriente del país.
El aymara Morales, que asumió la presidencia el 22 de enero de 2006 sin resignar la titularidad de la Federación de Campesinos del Trópico (cocaleros) de Cochabamba, lo que es un dato simbólico no menor, obtuvo en un año importantes logros con la presión de los movimientos sociales y su mayoría en el Legislativo.
En primer lugar el mandatario obtuvo la nacionalización del gas y el petróleo sin que ninguna empresa trasnacional se retirara del país, pero con un fuerte encontronazo con Brasil, con el que aún negocia una suba del precio del gas, y su compañía Petrobras, la principal empresa inversora en Bolivia.
El presidente boliviano también pudo aumentar en algo los sueldos mínimos; dio un reducido pero masivo subsidio a estudiantes y logró, por primera vez en décadas, pasar del déficit al superávit fiscal.