Las polémicas afirmaciones del primer ministro se producen en el marco de la aplicación del nuevo plan de la Casa Blanca. En tanto, en otra jornada de violencia al menos 18 personas murieron con coches bomba en Bagdad, informó la policía.
BAGDAD- El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, afirmó que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, "perdió el control en Irak", en un entrevista con un diario italiano publicada ayer, en una jornada donde al menos 18 personas murieron por la explosión de cinco coches bomba en Bagdad.
"Me parece que Bush está capitulando bajo el peso de las presiones internas, está desbordado por los medios de comunicación y por los políticos; quizá perdió el control de la situación", sostuvo Al Maliki en la entrevista con el diario italiano Corriere della Sera.
Con un inédito tono crítico hacia la Casa Blanca, el líder iraquí remarcó que "la actual administración norteamericana se encuentra en graves dificultades tras la derrota electoral (en los comicios legislativos) de hace dos meses: nunca como hoy he advertido la debilidad de George W. Bush".
La actitud asumida por Al Maliki es una reacción ante los cuestionamientos dirigidos hacia su gobierno desde Washington, que objetó su capacidad para hacerse cargo de la seguridad en Irak y la forma en que fue ejecutado el derrocado presidente Saddam Hussein.
"Me parece que los que están en las últimas son ellos en Washington y no nosotros aquí, en Bagdad", dijo el primer ministro iraquí, para quien su gobierno "es capaz de funcionar mejor que tantos otros".
Esta declaración fue una réplica directa a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, quien había dicho que el gobierno iraquí "está moribundo".
"Querría aconsejar a Condoleezza Rice que evite declaraciones que puedan ayudar sólo a los terroristas, que así se sienten más fuertes", señaló Al Maliki.
Aunque agradeció a Washington por "haber liberado a Irak de la dictadura (de Saddam Hussein)", sostuvo que "la situación sería mucho mejor si Estados Unidos hubiese mandado inmediatamente a nuestras fuerzas del orden armas y equipos más adecuados".
"Si se hubiesen empeñado más y con mayor rapidez, habríamos tenido muchos menos muertos entre los civiles iraquíes y entre los soldados norteamericanos", añadió.
No obstante Al Maliki confió que "no se puede excluir que la situación pueda drásticamente mejorar, hasta el punto que en un período entre los tres y los seis meses las tropas de Estados Unidos podrían dejar el país en gran número".
Además, defendió la ejecución en la horca de Saddam Hussein, que provocó una fuerte rechazo internacional, al manifestar que "el mundo olvida que hemos sido víctimas durante décadas del régimen implacable de Sadam Hussein .
"El proceso contra Saddam y sus cómplices se realizó de forma correcta, se respetó la ley al pie de la letra", dijo.
El premier explicó que ordenó "personalmente que los cuerpos fueran lavados según los rituales de la religión musulmana y fueron colocados en ataúdes de madera bastante dignos".
Las polémicas afirmaciones del primer ministro se producen en el marco de la aplicación del nuevo plan de la Casa Blanca para Irak que incluye en envío de 21.500 nuevos soldados, estrategia que es resistida en el Congreso estadounidense por la oposición demócrata que cuenta con mayoría en ambas cámaras.
En tanto, en otra jornada de violencia al menos 18 personas murieron ayer en con coches bomba en Bagdad, informó la policía.
En el ataque más sangriento, once personas murieron y 30 fueron heridas por el estallido de tres coches bomba cerca de un mercado de verduras y frutas en el barrio de Dora, en el sur de Bagdad.
Otro vehículo explotó en el barrio comercial de Saadoun Street y causó la muerte a cuatro iraquíes, entre ellos dos policías, y heridas a 11 personas más, según fuentes policiales citadas por la agencia iraquí Nina.
Un quinto coche bomba mató a tres civiles e hirió a siete más en el barrio de Khamsara, en el este de la capital iraquí, informaron las mismas fuentes.
Más de 150 personas murieron en Irak en una ola de atentados en los últimos tres días, luego de una disminución de los ataques en las dos primeras semanas del año.
Por otro lado, el comando de las tropas estadounidenses en Irak informó ayer en un comunicado que mató a más de 100 insurgentes y detuvo a otros 50 en una ofensiva militar en la provincia de Diyala, norte de Bagdad, iniciada hace dos semanas. El informe estadounidense señala que los milicianos habían secuestrado en noviembre a 39 civiles, a los que luego asesinaron.