“La amenaza la tienen en su propia casa”, dijo refiriéndose al pueblo norteamericano. Luego fue criticado por el embajador de EE.UU. ante la ONU.
Naciones Unidas - El pueblo estadounidense tiene "al diablo en casa", dijo el presidente de Venezuela Hugo Chávez en referencia a su homólogo estadounidense George W. Bush, señalando que un día después de su presencia en el recinto, todavía "huele a azufre".
Armado con un libro de Noam Chomsky -"Hegemonía y Supervivencia"-, Chávez centró la mayoría de su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en criticar al gobierno de Estados Unidos y su política internacional.
"La pretensión hegemónica del imperio americano pone en riesgo la supervivencia de la especie humana", advirtió Chávez, un enemigo declarado del gobierno estadounidense.
El presidente venezolano invitó a los presentes a leer el libro del intelectual y lingüista Chomsky, uno de los más famosos disidentes de Estados Unidos, ya que "la amenaza la tienen en su propia casa. El diablo está en casa".
"Ayer vino el diablo aquí", dijo Chávez en referencia a la presencia de Bush la víspera en la tarima de la Asamblea General desde la que hablan los líderes mundiales.
"En este mismo lugar huele a azufre todavía", agregó. Chávez continuó con su guerra verbal contra Bush y su gobierno, a quienes acusa de creerse los dueños del mundo.
"Hacemos un llamado al pueblo de Estados Unidos y al mundo para detener esta amenaza, que es como la espada de Damocles", dijo el mandatario venezolano.
El principal asiento estadounidense en el salón de la asamblea permaneció vacío mientras Chávez hablaba. Pero había un "joven tomando apuntes" allí, como suele hacerse "cuando hablan gobiernos como ése", señaló John Bolton, embajador estadounidense ante la ONU.
Bolton dijo a The Associated Press que Chávez tenía derecho a dar su opinión, y consideró que era "una lástima que el pueblo de Venezuela no tenga libertad de expresión"."No voy a comentar al respecto, porque sus afirmaciones simplemente no merecen una respuesta", afirmó Bolton.
"La gente seria puede escuchar lo que él tenía que decir, y si lo hacen lo rechazarán".
En su discurso del año pasado, Chávez mantuvo un tono confrontacional contra Washington, pero no utilizó el término de "diablo" para definir a Bush, al que lo ha tildado anteriormente de "asesino, genocida... un verdadero loco, una verdadera amenaza para este mundo".
Dijo que la comunidad internacional debe impedir la propagación de la hegemonía estadounidense y modelo de democracia, "impuesto a bombazos, invasiones y cañonazos".
Acusó a Washington de tildar de extremistas a todos aquellos que no comulgan con sus políticas internacionales y económicas.
"No es que somos extremistas, lo que pasa es que el mundo está desesperado", señaló el líder venezolano.
"Yanquis, go home", dijo Chávez que sería la frase que le dirían a Washington los pueblos de Afganistán e Irak, entre otros, si pudieran hablar.
"Yo tengo la impresión, señor dictador imperialista (en referencia a Bush), que usted va a vivir el resto de sus días como una pesadilla, porque por donde quiera que vea, vamos a surgir nosotros, los que insurgimos contra el imperialismo norteamericano", agregó.
Chávez ha acusado públicamente a funcionarios del gobierno estadounidense de estar apoyando a grupos opositores, quienes dice conspiran para derrocarlo o asesinarlo. El gobierno estadounidense ha rechazado estas versiones.
La amistad de Chávez con el líder cubano Fidel Castro o el mandatario iraní Mahmoud Ahmadinejad ha sido criticada por Washington. Estas amistades, así como las críticas de Chávez a las políticas de libre mercado impulsadas por su mayor comprador de petróleo, Estados Unidos, han generado tensiones entre ambos países.
El presidente se mostró indignado por las muertes de civiles en la reciente guerra entre Israel y las guerrillas de Jezbolá. Explicó que se trató de un fuego imperialista, fuego asesino y fuego genocida del imperio estadounidense y el de Israel.
Hacia el final de su discurso de más de 20 minutos -el límite es de 15-, renovó su propuesta del año pasado de refundar a la ONU.
Pidió la expansión del Consejo de Seguridad tanto en la categoría de miembros permanentes como no permanentes; la aplicación de métodos eficaces, de atención y resolución de conflictos; la supresión inmediata del "mecanismo antidemocrático" del veto en las decisiones del consejo de seguridad y fortalecer el papel del secretario general de la ONU.
Hizo un llamado a los miembros de la Asamblea General a apoyar la candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU y acusó a Estados Unidos de haber iniciado una campaña para descarrilar esa opción.
"El imperio le tiene miedo a la verdad, a las voces independientes", comentó.
Se despidió recordando que seguía oliendo a azufre en la tribuna de la Asamblea, "pero Dios está con nosotros".