Bolivia lleva su conflicto a la Cumbre Sudamericana
El presidente boliviano criticó a los que se oponen a los cambios. Denuncian que están tratando de inflarse los problemas para dar una imagen negativa del país.
LA PAZ- La Cumbre Sudamericana se transformó en la vidriera en la que el gobierno boliviano denunció ayer a sectores del privilegio que frenan los cambios en el país y la oposición decidió llevar allí sus reclamos, en un clima de creciente confrontación.
"Acá está garantizada la Cumbre. Saben los jefes de Estado, saben los pueblos, sabe el mundo de dónde y de qué sectores vienen estos conflictos", afirmó el presidente de Bolivia, Evo Morales, citado por la agencia estatal ABI, al comentar el conflicto de su país, centrado en la Asamblea Constituyente.
El mandatario garantizó la realización de la Cumbre y sostuvo que "los sectores del privilegio históricamente se opusieron al cambio poniendo una serie de obstáculos, tal como lo hacen los gobernadores y legisladores de la media luna ", las provincias agroganaderas y petroleras de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.
Por su parte, el vocero presidencial, Alex Contreras, afirmó que "existen conflictos, pero están tratando de inflarse para dar una imagen negativa del país".
"No quieren la reforma agraria, no quieren la Asamblea (Constituyente), no quieren cambios en el país. Existen intereses oscuros tras estas medidas de presión", dijo.
Conteras agregó que el gobierno "tratará de seguir buscando consensuar en base a lo que señalen las mayorías. No hay una discusión sobre el sistema de votación, sino que lo que quieren es que fracase la Constituyente".
Por otra parte, en medio de un clima de creciente confrontación ayer fue liberado el prefecto de La Paz, José Luis Paredes, retenido desde la noche del miércoles por miembros de la Federación de Colonizadores de Caranavi, una agrupación afín al oficialismo que lo quiso forzar a abandonar su neutralidad y apoyar al gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).
En tanto, en Santa Cruz, el ex presidente del Comité Cívico Cruceño, Alfonso Moreno, afirmó al diario paceño La Prensa que "todos estamos unidos por la autonomía y por conseguir la libertad del poder central".
El dirigente universitario Róger Martínez advirtió de que "los cruceños tienen armamento" para defender la autonomía y el diputado de la principal fuerza de oposición Poder Democrático y Social (Podemos), Carlos Pablo Klinsky Fernández, pidió directamente, que se declare la "independencia" de Santa Cruz.
La incapacidad del MAS y la oposición política y regional para acordar una tregua a 24 horas de la Cumbre Sudamericana de Cochabamba, también se evidenció en que ayer el Senado sesionó fracturado.
Los 13 senadores derechistas de Podemos, más uno de Unidad Nacional (UN) y otro del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), instalaron la sesión con quórum, sobre 27 miembros del cuerpo, bajo la dirección del primer vicepresidente, Roger Pinto y aprobaron un documento para llevar a la Cumbre.
Por su parte, el titular de la Cámara Alta, Santos Ramírez (MAS) calificó esa sesión de "nula de pleno de derecho" y sesionó en la sede de la vicepresidencia con los 12 senadores socialistas y los suplentes de la oposición Abraham Cuéllar (UN) y Andrés Heredia (Podemos), también con quórum.
Los enviados especiales de Télam en Cochabamba constataron aquí la existencia de "apenas 20 huelguistas de hambre", pero señalaron que en el resto de los departamentos, según periodistas de medios locales, hay unos 700 ayunantes en reclamo de que en la Constituyente todo se vote por una mayoría especial de dos tercios del cuerpo.
El MAS aprobó que las votaciones en general y particular sean por mayoría absoluta, salvo los temas más controvertidos y el texto completo de la Constitución, que se sancionarían por dos tercios de los presentes.
Este tenso contexto aclara el sentido de las palabras del miércoles de Morales en la Academia Nacional de Policía: "el gobierno y las políticas estatales -como la recuperación de los recursos naturales- tienen el respaldo de las instituciones uniformadas y de los movimientos sociales".
"Nuestras instituciones, como la Policía y las Fuerzas Armadas, no pueden ser vistas como represivas o (parte) de alguna casta. Son miembros del pueblo y están preparadas para servir al pueblo", concluyó.