domingo 28 de junio de 2026

Se complica relación de Ecuador y Colombia

BOGOTÁ.- La posibilidad de que Colombia y Ecuador reencaucen sus relaciones bilaterales parece decididamente atada a que Bogotá termine sus fumigaciones aéreas en la frontera común para combatir los llamados narcocultivos, algo que el gobierno local estima que podrá ocurrir en una semana.

Mientras tanto, ni siquiera una conversación telefónica entre los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Ecuador, Alfredo Palacio, consiguió aplacar la tensión entre ambos gobiernos.

La protesta ecuatoriana generó al menos tres hechos de distanciamiento: la suspensión del viaje del presidente electo, Rafael Correa, a Bogotá; la negativa de Palacio a que lo visite Uribe, y el llamado a consulta del embajador de Quito en la capital colombiana, Alejandro Suárez.

Y podría provocar un cuarto hecho: que Uribe no asista a la asunción de Correa el 15 de enero si antes no regresa Suárez a Quito, según advirtió ayer a la tarde la canciller colombiana, María Consuelo Araujo, de acuerdo con un despacho de la agencia noticiosa DPA.

Uribe manifestó telefónicamente a Palacio su deseo de viajar a Quito para conversar sobre el problema, pero su colega le respondió que no dialogará hasta que no se suspendan las fumigaciones, de acuerdo con "el sentir del pueblo ecuatoriano".

Tres ministros, primero, y luego el propio Uribe anunciaron que las fumigaciones se mantendrán por seis días más, pero el presidente agregó una enérgica exhortación a que Ecuador no acepte el "apoyo terrorista" de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Días atrás, las FARC manifestaron su apoyo a Ecuador en el reclamo contra las fumigaciones de cultivos de coca que, según el presidente colombiano, son "custodiados" por efectivos de la organización guerrillera.

El ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín, avisó que las fumigaciones terminarán "una vez que se cubra toda el área, en cinco o seis días", porque hasta ayer "se había fumigado un poco más de 50 por ciento del territorio sembrado".

También el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, intentó aplacar las quejas ecuatorianas, al detallar que "se llevan 5.300 hectáreas y son 10.300, por lo que de aquí a una semana debe terminar la fumigación".

El jefe de la cartera de Defensa manifestó que su país está "abierto" a otras fórmulas para erradicar la hoja de coca, pero sostuvo que Colombia no tiene "otra alternativa" con la coca que está "lista para cosechar, que fumigarla".

En el mismo sentido, Araújo explicó que "una vez terminado este ciclo", Colombia estaría dispuesta a "iniciar un proceso complementario de erradicación manual en estos departamento de fronteras, siempre y cuando la vida de los erradicadores y militares no se vea amenazada".

Por otra parte, la suspensión de la visita de Correa a Bogotá despertó quejas en los funcionarios colombianos, informaron varias agencias internacionales.

El que lo expresó con malicia fue el ministro Holguín, quien llamó la atención sobre la "coincidencia" de que Correa haya adoptado esa decisión tras entrevistarse con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

En Quito, en tanto, se reiteraron críticas del presidente Palacio, que volvió a cuestionar el uso de glifosato en las fumigaciones aéreas que Colombia inició el 11 de este mes.

Palacio, médico de profesión, afirmó que el uso del herbicida constituye "un atentado contra la vida" y que él personalmente comprobó en la frontera de Ecuador con Colombia los daños causados por el producto.

Sin embargo, el ministro de Agricultura de Colombia, Andrés Felipe Arias, advirtió que Ecuador importa glifosato desde Bogotá y expresó que Quito utiliza ese herbicida en grandes cantidades en su territorio.

"Objetar la utilización de glifosato al gobierno colombiano es incoherente porque ellos lo usan ampliamente en su agricultura, 120 millones de dólares de glifosato lo utilizan en banano, flores, arroz, soja, maíz y papa", dijo el ministro.
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