El ex dictador murió sin ser condenado en los cuatro casos en los que estaba procesado. El retirado juez Juan Guzmán que el Poder Judicial perdió la posibilidad de rehabilitarse ante los ojos del país.
Santiago.- El ministro de Justicia de Chile, Isidro Solís, informó que debido a la muerte de Augusto Pinochet, a partir de ahora comenzarán a sobreseerse todas las causas por las cuales estaba procesado como único responsable.
El ex dictador falleció este domingo, a los 91 años en el Hospital Militar, sin haber sido condenado por los cuatro casos en que estaba procesado, de los cuales tres eran por violaciones a los derechos humanos y uno de corrupción.
Este último es el llamado "caso Riggs", referido a sus millonarias cuentas secretas en entidades financieras en Chile y el exterior. En esta causa fueron procesados además la esposa de Pinochet y varios de sus hijos, además de su ex secretaria y su ex albacea.
Se le consultó a Solís si los tribunales debían hacer un mea culpa por haber dejado morir al militar en retiro sin ninguna condena, que es un hecho que pusieron de relieve gran cantidad de intelectuales y militantes por los derechos humanos.
"No, ya que tengo la impresión de que los jueces han hecho su investigación dentro de las tremendas dificultades que implicaba tratar de establecer la verdad de las causas de derechos humanos", afirmó Solís, informó la agencia DPA.
En su opinión, se llegó a una etapa importante de los procesos ya que se logró establecer su participación en varios delitos: "Ahí están las resoluciones y ahora es una circunstancia adicional (la muerte) que impide que sigan adelante los procesos para que hubieran terminado eventualmente en una condena".
En el mismo sentido, el presidente subrogante de la Corte Suprema, Marcos Libedinsky, afirmó que los tribunales no quedaron en deuda con Chile ni con el exterior pues los jueces hicieron todo lo posible, considerado las acusaciones y las pruebas que pudieron reunir, lo que derivó en diversos desafueros, filiación y encargatorias de reo.
"Me parece que es una crítica equivocada, porque la gran mayoría de los jueces de corte que llevaban procesos en contra del general Pinochet, avanzaron bastante en la tramitación de los procesos. Si bien no se alcanzaron a finalizar, fue por causas ajenas. Hicieron lo que pudieron, no están en deuda", comentó.
Con respecto a la lentitud de procesos, explicó que no es necesario entrar en esa polémica ya que fueron vistos por el antiguo sistema procesal penal, en tanto que con la actual reforma ahora son más rápidos y transparentes.
Sobre el futuro de las causas judiciales que tenía Pinochet, comentó se deberán dictar los sobreseimientos, aunque serán parciales si hay otras personas involucradas.
Sin embargo, el suspendido juez del "caso Riggs", Carlos Cerda, dijo sentir "pena y desilusión" ante la "incapacidad" del Poder Judicial de brindarle al país la verdad respecto de las acusaciones contra el ex dictador.
Con respecto a lo realizado por la justicia local, dijo que se siente defraudado porque en materia de derechos humanos "el Poder Judicial, del que formo parte, incurrió en denegación de justicia y muchos de sus miembros -en su momento y hasta tiempo no muy lejano- probablemente incurrieron en notable abandono de sus deberes".
Por su parte, el retirado juez Juan Guzmán, quien procesó al ex dictador por el caso "Caravana de la Muerte", coincidió con Cerda ya que sí hubo denegación de justicia y que el Poder Judicial perdió la posibilidad de rehabilitarse ante los ojos del país.
En los tiempos más duros de la represión, entre 1973 y 1978, los tribunales rechazaron la casi totalidades de los cerca de 8.000 recursos de amparo.
Tras el retorno de Pinochet desde Londres, donde estuvo detenido en su domicilio durante 503 días, los jueces locales comenzaron a aceptar las querellas que se habían interpuesto contra Pinochet desde marzo de 1998, cuando abandonó la jefatura del Ejército.