sábado 28 de mayo de 2022

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Chile, entre festejos y lágrimas

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11 de diciembre de 2006 - 00:00
SANTIAGO- A pocos minutos de la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, las calles de Santiago de Chile volvieron a reflejar la vieja antinomia entre los adherentes más fervientes, que lloraban frente al Hospital Militar, y los opositores que salieron a festejar por las calles céntricas.

La muerte se produjo en el mismo día en que su esposa, Lucía Hiriart, cumple 84 años, lo que fue motivo de una misa en el interior del nosocomio.

Los opositores a Pinochet salieron a celebrar con banderas chilenas en los alrededores del Estadio Nacional de Santiago, donde miles de izquierdistas fueron detenidos, torturados y varios cientos ejecutados durante la dictadura que encabezó entre 1973 y 1990, informó la agencia DPA.

Una parte significativa de la sociedad chilena no perdona las violaciones a los derechos humanos, y otra parte considera que salvó al país del "totalitarismo comunista" encarnado en el gobierno de Salvador Allende (1970-73).

Parte de esa gente gritaba acongojada frente al Hospital Militar "bandera a media asta", para que el Estado decrete para los funerales del ex dictador las normas protocolares que se reservan para los ex presidentes.

Esa decisión, necesariamente inminente, fue el eje de un debate ineludible para la sociedad chilena, pero en principio el Gobierno no dio el brazo a torcer.

La muerte del ex dictador tomó a todos por sorpresa, ya que el parte médico de ayer había reportado que se mantenía la buena recuperación iniciada el martes.

Pinochet murió sin ser condenado, pese a que sobre él pesaban cuatro procesamientos judiciales, tres por casos de derechos humanos y uno por corrupción, este último denominado "caso Riggs" y referido a millonarias cuentas secretas en bancos de Chile y el exterior.



Encuesta

Un 55 por ciento de los chilenos no desea que el ex dictador Augusto Pinochet reciba en su funeral honores como ex presidente de la República, y un 72 por ciento está en desacuerdo o muy en desacuerdo con que el gobierno declare duelo oficial.

Los datos surgen de una encuesta publicada ayer y, horas antes de la muerte del ex dictador, por el diario La Tercera.

Ese sondeo reveló, además, que sólo un 51 por ciento de los consultados aprueba que el Ejército le rinda honores como ex comandante en jefe del Ejército.

Ante la pregunta si la actual mandataria Michelle Bachelet debería asistir a los funerales de Pinochet, un 45 por ciento dijo estar de acuerdo o muy de acuerdo, pero un 36 por ciento dijo estar en desacuerdo o muy en desacuerdo, según reprodujo la Agencia Ansa.

El mismo diario citó ayer una fuente del ministerio de Defensa para afirmar que en caso de muerte de Pinochet "la mejor decisión para todos, Ejército, gobierno y la propia familia es mantener las cenizas en el ámbito privado".

La versión añade que tras las últimas negociaciones entre el gobierno y el Ejército sobre las futuras exequias "lo único pendiente y que se conversó esta semana, fue qué hacer con sus cenizas". "Al gobierno le preocupa que el lugar en que se deposite el ánfora (con las cenizas de Pinochet) no se transforme en un punto de peregrinación ni en un atractivo para grupos violentistas", informó el diario.
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