Atribuyen la derrota de Bush a la gestión en Irak.
PARÍS- La derrota de los republicanos en las elecciones estadounidenses de medio mandato, ampliamente atribuida a la gestión de la crisis en Irak, fue recibida ayer con prudencia incluso en Oriente Medio, y nadie espera grandes cambios en la política de Washington.
Ni en Irak ni en el mundo árabe hubo manifestaciones de entusiasmo, aunque los demócratas hayan reclamado una nueva política en Irak.
"Históricamente, el partido demócrata estadounidense ha dado mayor apoyo a Israel que el propio partido republicano", declaró a la AFP Mohammad Al Zolfa, miembro del consejo consultivo saudí.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Irak, Zalmay Jalilzad, subrayó que el presidente George W. Bush sigue siendo el "artífice" de la política exterior de su país y que "continuará su misión en Irak, a pesar de las grandes pérdidas de los republicanos en las elecciones legislativas".
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, convertido en la "bestia negra" de Estados Unidos en América Latina, es hasta el momento el único jefe de Estado que celebró abiertamente el resultado.
Afirmó que se produjo un "voto castigo" contra la guerra en Irak y la "ley patriota" a través de la cual Bush "practica el terrorismo contra su gente".
El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, dijo a la televisión cubana desde la sede de la ONU en Nueva York que la renuncia de Rumsfeld es un ajuste de cuentas de la historia.
"Me acaban de informar aquí que Rumsfeld ha renunciado, el secretario de Defensa, más bien el secretario para la guerra del gobierno de (George W.) Bush, ha renunciado", manifestó el canciller, "la historia le irá pasando la cuenta a todos los culpables. Patria o muerte, venceremos".
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió un "compromiso renovado" de los norteamericanos para relanzar las negociaciones de la ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Es muy importante, ahora que las elecciones quedaron atrás, que tengamos un compromiso renovado del lado norteamericano para hacer revivir las negociaciones de Doha", explicó.
De su lado, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, estimó que después de las elecciones en Estados Unidos existe "una pequeña ventana para reanimar las negociaciones de la ronda de Doha" en la Organización Mundial del Comercio, indicó su portavoz, Peter Power.
El primer ministro conservador japonés, Shinzo Abe, estrecho aliado del presidente estadounidense, aseguró que la derrota republicana no cambiará la política de Japón hacia Irak.
Abe hizo hincapié en que "la ayuda a la reconstrucción de Irak está apoyada por la comunidad internacional".
La victoria de la oposición demócrata en el Congreso estadounidense no afectará "la capacidad de acción en materia de política exterior" de la administración Bush, estimó el portavoz del gobierno alemán, Ulrich Wilhelm.
Berlín, que no quiere "comentar el resultado de los comicios", mantendrá de todas maneras una "estrecha cooperación" con Washington "para hacer frente a todos los grandes desafíos internacionales", añadió.
Por su parte, el coordinador del gobierno alemán para las relaciones con Estados Unidos, Karsten Voigt, estimó que la victoria de los demócratas podría hacer que Washington esté más atento a las prioridades de Berlín, por ejemplo sobre el clima.
Pero este resultado también acentuará las demandas estadounidenses a Alemania de una mayor contribución en el exterior, por ejemplo en Afganistán, añadió.
"No hay duda de que la cuestión iraquí ha tenido una influencia dominante" en las elecciones, declaró el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, aliado de Washington.
Con él coincidió el jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, para quien la derrota de los republicanos se debe "fundamentalmente" al conflicto en Irak, según los medios locales.
Los socialistas europeos expresaron su satisfacción por "el principio del fin de seis años de pesadilla para el mundo", según el presidente de este grupo en el Parlamento Europeo, Martin Schulz.
Esta victoria "permite a Europa y Estados Unidos renovar su asociación y preparar una agenda dinámica y progresiva para un desarrollo pacífico global", aplaudió.
"Buena noticia para el clima", subrayaron de su lado los ecologistas de Greenpeace y del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).