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Sangrienta jornada en Irak

Estallaron coches bomba lenos de trotyl. La cadena sincronizada de atentados dejó además 238 heridos.
24 de noviembre de 2006 - 00:00
Bagdad - Al menos 145 personas murieron ayer en una sincronizada sucesión de atentados con explosivos y fuego de mortero en un barrio chiita de Bagdad, en una de las jornadas más sangrientas desde que se produjo la invasión de Irak, en marzo de 2003.

Fuentes del gobierno iraquí informaron que estallaron entre tres y seis vehículos cargados de explosivos en la convulsionada Bagdad y que el atenado más cruento fue reportado en un mercado de frutos de Sadr City, el principal bastión de los seguidores del clérigo radical chiita Muqtada Al Sadr.

Al parecer, cada uno de los coche-bomba preparados para estos ataques contenía 100 kilogramos de trotyl. Tras cada estallido, proyectiles de mortero y granadas aumentaron el daño en las zonas atacadas, lo cual causó heridas o mutilaciones a más de 200 personas.

El coronel Hassan Chalub informó que al menos 145 personas murieron y otras 238 sufrieron heridas en el atentado múltiple, que destruyó tiendas, autobuses y coches, resaltó la agencia española Europa Press.

La sucesión de atentados, atribuídos inicialmente a la guerra entre sunnitas y chiitas, reafirmaron el estado de caos y anarquía en la que está hundido el país árabe, con 3.709 civiles muertos en octubre último.

El panorama de descontrol confirma además el estruendoso fracaso de la invasión militar estadounidense, que no logra dominar a los rebeldes pese a desplegar un arsenal nunca antes movilizado.

Al menos dos coches bomba explotaron en un mercado de frutos colmado de público y otro en un cruce de carreteras, también en Sadr City, dijeron informantes del área de seguridad.

Otras fuentes indicaron que los agresores usaron seis coches bomba para los ataques.

En ese barrio viven cerca de dos millones de personas, muchas de ellas fieles al clérigo chiita Muqtada, un férreo opositor a la fuerzas norteamericanas.

La violencia entre sunnitas y chiitas se desencadenó en febrero pasado, cuando un atentado con explosivos destruyó la cúpula dorada de un santuario de la ciudad de Samarra, al norte de Bagdad.

La oleada de atentados sacudió a Bagdad en momentos en que los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña están sometidos a duras críticas en sus países por el mantenimiento de las fuerzas de ocupación.

Ambos gobiernos reiteraron que no habrá una retirada desordenada o apurada de Irak, pero la situación es ya indomable.

En este contexto de violencia, cuatro civiles murieron ayer en otro ataque militar estadounidense contra un barrio de Bagdad, bastión del clérigo chiita antinorteamericano, mientras que el ejército estadounidense anunció la muerte de tres de sus soldados.

La policía iraquí dijo que otras ocho personas murieron y cinco fueron detenidos en el ataque estadounidense al convulsionado barrio.

El Ejército Mehdi es sospechoso de haber secuestrado a un soldado norteamericano el mes pasado y de haber estado detrás de un ataque a un edificio gubernamental el 14 de noviembre pasado en el que unos 100 iraquíes fueron secuestrados.
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