La violencia también atraviesa los espacios digitales y, frente a ese escenario, la prevención y el acompañamiento se vuelven herramientas centrales. Así lo planteó la abogada Romina Zurita, integrante del Consejo Provincial para la Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar y de Género, durante una entrevista en Ancasti Streaming.
Violencia digital: la importancia y el rol de la Guía Ema en las escuelas
La integrante del Consejo para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y de Género destacó el trabajo articulado y pidió avanzar con herramientas para prevenir la violencia digital.
Zurita destacó el trabajo que desarrolla el Consejo Provincial, al que definió como una experiencia particular por la articulación entre organismos gubernamentales y no gubernamentales, además de los distintos poderes del Estado.
Según explicó, el organismo surgió durante la pandemia de COVID-19, a partir de la necesidad de atender el incremento de las situaciones de violencia dentro de los hogares durante el confinamiento. En ese contexto, señaló, se comenzó a trabajar de manera articulada entre distintos sectores para asistir y prevenir situaciones que afectaban especialmente a mujeres, niños, niñas, adolescentes y otros grupos vulnerables.
“Es una conquista provincial”, sostuvo Zurita al referirse al funcionamiento del Consejo y destacó el aporte de operadores vinculados con la salud, el derecho y organismos especializados en la atención de situaciones de violencia.
La violencia también se trasladó al espacio digital
Durante la entrevista, la abogada puso especial énfasis en la violencia digital y en la necesidad de comprender que las agresiones no quedan limitadas a los ámbitos físicos.
“La violencia es una sola, los tipos son distintos”, explicó, al referirse a las diferentes formas que puede adoptar. En ese sentido, señaló que la incorporación de la dimensión digital responde a una realidad en la que las personas desarrollan parte de su vida cotidiana en redes sociales y otras plataformas.
“El celular, por ejemplo, es prácticamente la extensión de nuestro cuerpo”, sostuvo.
Para Zurita, las herramientas tecnológicas pueden utilizarse tanto para acercar a las personas como para generar situaciones de hostigamiento, exposición o daño. Además, remarcó que las mujeres y las niñas continúan siendo especialmente vulnerables frente a distintas formas de violencia también dentro del ámbito digital.
La abogada vinculó esta problemática con la necesidad de recuperar determinados valores sociales y promover una mayor empatía. En particular, advirtió sobre el impacto que las agresiones pueden tener entre adolescentes y jóvenes, quienes atraviesan buena parte de sus vínculos y experiencias a través de las redes.
Acompañar y no juzgar
Uno de los principales mensajes planteados por Zurita estuvo relacionado con la manera en que deben abordarse las situaciones de exposición de imágenes, audios o videos vinculados con la intimidad de una persona.
En esos casos, sostuvo, la primera respuesta debe ser el acompañamiento y no el juicio hacia quien sufrió la vulneración. “Lo primero que se pregunta es: ¿por qué te filmaste?, ¿por qué permitiste?”, señaló, al cuestionar las respuestas que pueden terminar responsabilizando a la víctima.
La integrante del Consejo remarcó que este tipo de situaciones deben ser abordadas también desde la salud mental y llamó a evitar la estigmatización, particularmente cuando las personas afectadas son jóvenes. En ese contexto, mencionó la importancia del debate sobre herramientas legales destinadas a sancionar conductas vinculadas con la vulneración de la intimidad en entornos digitales.
El rol de las escuelas y la Guía EMA
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el proyecto conocido como Guía EMA, una iniciativa que, según explicó Zurita, busca brindar herramientas para detectar situaciones de hostigamiento y violencia que pueden producirse dentro del ámbito educativo y continuar posteriormente en espacios digitales.
“La Guía EMA tiene las herramientas que son básicamente para detectar estas cuestiones de hostigamiento, de hostilidad que pueden ocurrir dentro del ámbito educativo”, explicó.
Para la abogada, las instituciones educativas ocupan un lugar estratégico para advertir tempranamente estas situaciones, aunque remarcó que la prevención requiere un trabajo conjunto entre docentes, familias, la sociedad, los organismos estatales y la Justicia.
Zurita también destacó que el proyecto tiene una fecha relevante en el calendario legislativo: según señaló durante la entrevista, el 20 de noviembre perdería estado parlamentario si no avanza su tratamiento.
La iniciativa surgió a partir del caso de Ema, una niña cuya madre, Laura Sánchez, transformó la experiencia atravesada por su hija en una propuesta orientada a generar herramientas de prevención y detección del hostigamiento.
“Laura convirtió ese dolor en un mensaje esperanzador”, afirmó Zurita, quien llamó a acompañar el proyecto y fortalecer las herramientas destinadas a detectar situaciones de violencia antes de que sus consecuencias sean irreversibles.
Para la abogada, el desafío no pasa solamente por sancionar las agresiones una vez producidas, sino también por generar mecanismos que permitan advertirlas y prevenirlas a tiempo.
