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Homenaje al doctor Alberto Rex González

Los Señores de La Resfalosa: El Alero de las 2 Cuevas

Por R. Alberto Avellaneda (agosto 2026)

11 de agosto de 2026 - 13:11

En la presentación de la exposición de documentación fotográfica Senderos Ancestrales de Memoria - De la Mano del Abuelo, en 2018, concreto el reconocimiento al arqueólogo que, trabajando desde la década del 50 del siglo pasado, nos ayudó a conocer el rico patrimonio arqueológico de mi provincia.

Constantemente brindó su asesoramiento y guía para efectuar un mejor trabajo de divulgación y defensa, cuando trabajaba en la Dirección General de Extensión Universitaria de la UNCa, en mi tarea periodística y en la realización de la documentación fotográfica del acervo pictográfico en el Arte Rupestre del Oriente Catamarqueño.

En una de las muchas conversaciones con Rex, al regresar por la noche a la hostería de Capayán, luego de documentar sus trabajos en el Centro Ceremonial Choya 68, rememoro 3 formulaciones:

1) el arqueólogo necesita en sus búsquedas, algo de suerte.

2) la suerte tiene que contar con el invalorable aporte del lugareño, dueño de la información ancestral de su tierra, y llave para acceder a nuevos testimonios y vestigios arqueológicos.

3) nunca dar por supuesto que lo viste todo, regresar y recaminar.

El recuerdo cariñoso de un investigador, que caminó como pocos mi provincia desde la década del 50 del siglo pasado hasta su desaparición, bien sirven en su homenaje la documentación del sitio inédito Alero de las 2 Cuevas Los Señores de La Resfalosa

Compromiso

A partir del 2010, cumpliendo la promesa a mí abuelo paterno Basilio de registrar, estudiar y preservar las pinturas de los antiguos, que a lomo de caballo me hizo conocer cuando niño, a partir de 1949 cuando tenía 4 años, inicio la documentación del arte rupestre del oriente de Catamarca.

En las décadas del 10 al 40 del pasado siglo mi abuelo paterno y el ancasteño Amalio Correa Soria, dos "culiyos" (curiosos) habían referenciado los Aleros del Arroyo, y La Piedra Paridera o Trono del Shaman (denominación de los lugareños).

Nuevos Aportes de la mano de Atilio Fabián e hijo, que estudiaban una antigua mina de cobre en los faldeos de las Sierras de Ancasti en el oriente catamarqueño, llegamos en el 2010 a fuerza de machetes a los sitios que denomine por sus características con los nombres de Aleros del Sapo, del Palo Borracho, de los Morteros y de Las Cuevas.

Luego llega el aporte de Roberto Vergara, Chiquitín Avellaneda y Pablo Sosa, con los que incorporo al conocimiento del Complejo Arqueológico de La Nueva o Altos de La Resfalosa 8 sitios inéditos: Alero del Sapo, Alero del Palo Borracho, Alero de Los Morteros, Alero de Las Cuevas, Alero y tumba del Ermitaño, el Alero de La Tortuga, el Alero de la Piedra Partida y el Alero de la Cueva del Chancho.

Alero del sapo

Alero del Palo Borracho

Alero de Los Morteros

Alero de las cuevas

Alero y tumba del ermitaño

El alero de la piedra partida

El alero de la cueva del chancho

Los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño

El dr. Alberto Rex González tipificó y dio identidad en Catamarca a las Culturas de La Ciénaga, Cóndor Huasi, Alamito y Tafí (junto a Núñez Regueiro), Aguada, Belen, y Santa María. A la Cultura de la Aguada, definió su génesis y expansión desde el valle del Ambato, dando a conocer la 1era estructura ceremonial piramidal del NOA en La Rinconada.

En sus últimas visitas trabajó en la 2da estructura ceremonial piramidal en San Pablo, dpto. Capayán, denominada Choya 68 por los arqueólogos Néstor Kriscautzky y José Togo.

Documenté los 2 trabajos, y preparo la publicación de su última entrevista en Choya 68.

Alberto Rex González en Contextos culturales y cronología en el área central del NOA, 1955, introduce nuevos criterios para la determinación de secuencias y contextos en la interpretación del proceso cultural prehispánico, utilizando indicadores cerámicos, metalurgia, funebría, viviendas, economía, subsistencia, hace extensivo el método estratigráfico con intensas prácticas de campo y es primero en aplicar el método de datación radiocarbónicos para obtener cronologías absolutas.

Los Señores de La Nueva Resfalosa. Perteneciente al Complejo Arqueológico de la Nueva Resfalosa o Altos de la Resfalosa, está ubicado en el dpto. Ancasti, Catamarca, NOA.

Colinda al naciente con los Aleros de la Vieja Resfalosa, señalados en la 1era década del siglo pasado por el ancasteño Amalio Correa Soria y visitados cuando niño en 1949 de la mano de mí abuelo paterno Basilio.

El Alero de las 2 Cuevas o de los Señores de La Resfalosa es especial, único y con un contenido destacado. Ubicado en el extremo oeste de las lomadas que llevan a la localidad de San Francisco, la Nueva o Altos de La Resfalosa, tiene a cien metros los restos de una mina de cobre, explotada entre las segunda y cuarta década del pasado siglo.

La presencia del yacimiento de la mina de cobre y el hacha ceremonial que porta en la mano del brazo derecho el Señor de La Resfalosa (Sacrificador en la tipología Aguada de Rex Conzalez), las pictografías de hachas ceremoniales en el alero de Motegasta, nos podría estar señalando que los pueblos ancestrales del oriente catamarqueño no dependían de los yacimientos de Capillitas en Andalgalá para tener acceso al bronce arsenical.

Para los antiguos del oriente catamarqueño el Alero de las 2 Cuevas era considerado un Zupca, un adoratorio en lengua Kakana

El Sacrificador Señor de La Resfalosa. El personaje tiene 98 cm de altura, con una máscara ceremonial de conformación cuadrada que tiene en su borde superior el esboza de un penacho de plumas.

La gruesa nariz sirve de marco a los ojos con la clásica presentación remedando la forma de la semilla de la planta del cebil (anadhenantera columbrina), característica metonímica, según la arqueóloga María Bernarda Marconetto, de las representaciones de los personajes antropomorfos de la Cultura Aguada.

En su mano derecha porta un hacha ceremonial de 35 cm de largo, y en la izquierda el esbozo deteriorado de una cabeza cercenada. Un pectoral cubre su tórax abombado, con representación marcada de órganos sexuales y piernas flexionadas.

El Señor de La Resfalosa presenta una particularidad única en el Mundo Andino. En el contexto prehispánico, para destacar la jerarquía del personaje, se utiliza, entre otros símbolos, el recurso de representarlo sentado en una Banca Ceremonial o Tiana. Tal el caso del felino del Alero del Palo Borracho en el sector este de la Nueva Resfalosa.

En el Sacrificador o Señor de La Resfalosa ha sido colocado en una especie de gran copa. En la pared norte de la Cueva Oeste del Alero de las 2 Cuevas en el Complejo Arqueológico de La Resfalosa, dpto. Ancasti, Catamarca, NOA, encontramos otro motivo pictográfico ancestral inédito y hasta ahora único en el NOA

Shaman Señor de La Resfalosa

Antropomorfo de 90 cm de altura, realizado de perfil, con fauces felínicas provista de grandes colmillos, nariz puntiaguda, ojo metonímico remedando la semilla de cebil (arqueóloga María Bernarda Marconetto), e impresionante tocado de plumas de aves. Representación simbólica de un Machi o médico shamán (término Kakán)

Como si no bastara las singularidades de las representaciones del Arte o Grafismos Rupestres, la naturaleza también aporta otro signo distintivo. ¡Duro es el camino del crecimiento!

El alero de la Cueva Occidental mira al este, con una entrada de 60 cm con acceso solo reptando. El tema central es la representación de una Víbora, Amaru (término Aymara) o Ananai (término Kakán) de 120 cm. de largo, realizada en pintura blanca con cabeza de felino, tocado cefálico con tres apéndices, ojo con forma de semilla de cebil (característica icónica de las representaciones de ojos en la Cultura Aguada, remedando la forma de las semillas del cebil anadhenantera columbrina, según la arqueóloga Bernarda Marconetto), fauces con 6 colmillos, cola terminada con representación de tridígito (huella de Suri); parafernalia de aditamentos descriptos por el dr. Alberto Rex González como típicos de la Cultura Aguada.

La cueva alberga como único motivo pictórico, la representación de una víbora que tiene 1 metro 20 centímetros de largo. La particularidad del ofidio: cabeza con la configuración felínica, y la cola terminando en tridígito (rastro del suri)

De las conversaciones con Rex González, José Togo y Marta Baldini sostenidas en la hostería de Concepción donde se alojaba todo el el equipo de arqueólogos y estudiantes, destaco estas consideraciones:

1) Hacia 1961 se define los límites cronológicos, espaciales y el patrimonio de Aguada. El nombre le fue dado por las investigaciones en un vallecito aledaño al valle del río Hualfín, en el departamento de Belén.

2) Aguada ocupó gran parte de la provincia de Catamarca, la región norteña de La Rioja y San Juan, con vestigios en el Valle Calchaquí, en el oasis de San Pedro de Atacama y en Cochabamba, en Bolivia.

3) Hacia el año 500 d. C. Aguada estaba plenamente formada en el Valle de Ambato. El apogeo de su proceso de desarrollo debió estar entre los años 600 al 800 de la era cristiana.

Un siglo después, debió comenzar su declinación y desaparición total. Esto pudo deberse a causas diversas, entre las cuales parecen encontrarse el deterioro climático, con menor precipitación pluvial y aumento de la temperatura.

4) Un rango fundamental de Aguada es su compleja religión, con su rica iconografía desplegada en su alfarería, en los metales en su arte rupestre. Todo parece indicar que se trata de un panteón centrado en la deidad solar y vinculado con otros pueblos de los Andes. La religión sirvió como vínculo esencial y contribuyó en su origen, desarrollando la base de los cambios sociopolíticos que se operaron con su aparición.

5) Aguada poseyó un desarrollo tecnológico de gran complejidad, que se evidencia en la rica alfarería decorada con complejos motivos entre los que predomina la figura felínica y felínico-humana, poseyendo un ceremonialismo y un ritual de similares características.

Estas características las encontramos presentes en las Pirámides Ceremoniales de La Rinconada y Choya, los Centros con motivos pictográficos en La Piedra Grande de Ancasti (La Tunita), La Candelaria, los Complejos Arqueológicos del Vallecito (La Toma) y de La Vieja y Nueva o Altos de la Resbalosa en San Francisco y de la Quebrada del Tipán.

En las conversaciones que mantuve con el director del proyecto de investigación de la pirámide Choya, en las largas sobremesas tras las cenas en la Hostería de Concepción, en donde se alojaba el grupo que integraba el Licenciado José Togo, la Licenciada Marta Baldini y las estudiantes de arqueología Florencia del Castillo, Gervasio Cieza, Gustavo Ferreyra y Eugenia De Feo, volvía recurrentemente la necesidad de dar una nueva mirada global sobre la Cultura Aguada.

Entre los elementos que ameritaban las reflexiones de Rex González, figuraban el descubrimiento de las pirámides de La Rinconada y de Choya; el trabajo Hacia un Replanteo de la Cultura de La Aguada, de José Antonio Pérez Gollán y Osvaldo R. Heredia; las investigaciones de Omar Augusto Barrionuevo en el panel de petroglifos de la Quebrada del Tipán y los yacimientos de Nana Huasi en el cerro Ancasti.

También el autor de la clasificación de los períodos culturales de los pueblos originarios de nuestra tierra le asignaba relevancia a los trabajos de prospección arqueológica en el Valle de Catamarca de José Togo, Néstor Kriscautzky (arriba mencionado) y de Alejandro Haber; las noticias científicas aportadas desde 1969 por el Licenciado Nicolás de la Fuente sobre los sorprendentes yacimientos de La Tunita y La Toma, ya ubicados en las décadas de 1910, 1920 y 1930 por el ancasteño Maestro Amalio Correa Soria, del icañense (y abuelo del autor de la nota) Basilio Avellaneda en la década de 1940, y de los aportes del Maestro Nicolás Pablo Tejada y Sra en la década del 60 de la pasada centuria

Los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño del Abuelo

Catamarca está en el NOA de Argentina. Antes de Colón conformaba la vertiente sur del mundo andino. El dr. Alberto Rex González tipificó y dio identidad en Catamarca a las Culturas de La Ciénaga, Cóndor Huasi, Alamito y Tafí (junto a Víctor Núñez Regueiro y Martha Tartuzi), Aguada, Belen, y Santa María.

Rex a la Cultura de la Aguada, definió su génesis y expansión desde el valle del Ambato, dando a conocer y estudiando la 1era estructura ceremonial piramidal del Noa en La Rinconada.

En sus últimas visitas a Catamarca, investigó la segunda estructura ceremonial piramidal en el extremo sur del valle, en San Pablo, dpto. Capayán, denominada Choya 68 por los arqueólogos Néstor Kriscautzky y José Togo. Tuve la oportunidad de documentar esos dos trabajos, concretando en Choya 68 la última entrevista en vida de este señero investigador, trabajo de próxima publicación.

El legado de una tradición familiar

El abuelo Basilio Avellaneda me decía: a) para querer, hay que conocer; b) pueblo que olvida sus tradiciones, no puede visualizar su futuro, del presidente Nicolás Avellaneda; y c) quería que su nieto sea un Unku Runa, un Hombre Puente entre el legado cultural, cosmológico y religioso de los pueblos originarios precolombinos con nuestra cultura de raigambre occidental.

Fiel y comprometido con ese legado, inicié en el año 2010, y continúo, el trabajo de documentación fotográfica del Arte Rupestre del Oriente Catamarqueño. Resultado: primera exposición de documentación fotográfica Senderos Ancestrales de Memoria - de la Mano del Abuelo; y 2da exposición Felinos y Shamanes en los Senderos Ancestrales del Oriente Catamarqueño, en preparación.

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Argentina Indígena. Vísperas de la Conquista. Editorial Paidós. 1976. Buenos Aires

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La representación Felínica en la Arqueología Argentina. Ideas para una Cultura Popular N° 3. Catamarca

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Vida e Historia de Nuestra Comunidad – El departamento La Paz en el Este Catamarqueño del Noroeste Argentino. Editorial Sarquís. Catamarca. Pedersen, Asbjorn

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Hacia un replanteo de la Cultura de La Aguda. Cuadernos Instituto Nacional de Antropología. Segura, Ángel Baltazar

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Tiempo y Mundo Calchaquí. UNCa. 1991. Catamarca. Schobinger, Juan

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