sábado 31 de enero de 2026
Salud Pública

La mortalidad infantil en el país sufrió el mayor aumento desde 2002

Catamarca se encuentra entre las 9 provincias que sostuvieron la tendencia a la baja.

La mortalidad infantil registró un aumento en Argentina durante 2024 y encendió señales de alerta en el sistema de salud. Un informe reciente advierte un crecimiento interanual del 6,25%, con un quiebre en la tendencia descendente sostenida por más de dos décadas y un escenario atravesado por factores económicos y sanitarios.

El relevamiento fue elaborado por la Fundación Soberanía Sanitaria, a partir del análisis de datos oficiales publicados por la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación. Según el estudio, la tasa alcanzó 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, frente al 8 por mil registrado en 2023.

Se trata del mayor incremento desde 2002 y marca un punto de inflexión en un indicador clave para evaluar condiciones de vida y políticas públicas. La evolución de la mortalidad infantil refleja no solo el desempeño del sistema sanitario, sino también el impacto del empleo, los ingresos y el acceso efectivo a derechos básicos.

El aumento de la mortalidad infantil con impacto federal

El informe señala que el aumento de la mortalidad infantil no se limitó al promedio nacional. Al analizar los datos por jurisdicción, solo nueve de las 24 provincias sostuvieron la tendencia a la baja, mientras que quince registraron subas respecto de 2023, en varios casos superiores al 10% y hasta al 20%. Catamarca es una de las provincias que mantuvo la baja, aunque fue una caída leve respecto de 2023.

El incremento observado durante 2024 se explicó principalmente por el crecimiento de la mortalidad neonatal, es decir, las muertes ocurridas en los primeros 28 días de vida. Este componente pasó de una tasa de 5,5 en 2023 a 6 en 2024, mientras que la mortalidad posneonatal se mantuvo estable.

La mortalidad neonatal concentra cerca del 60% de las muertes infantiles y se vincula de forma directa con el acceso oportuno a controles del embarazo, la atención del parto y el cuidado del recién nacido. Por ese motivo, su aumento funciona como una señal temprana sobre el funcionamiento del sistema sanitario.

En la Fundación remarcaron que este indicador permite medir de manera sensible el impacto de las políticas públicas. La evolución de la mortalidad infantil expone desigualdades territoriales y muestra cómo las fallas en la cobertura y la calidad de atención se traducen rápidamente en resultados adversos.

Los datos también muestran que el fenómeno no es aislado ni coyuntural. El informe advierte que el quiebre de la tendencia descendente se da en un contexto de deterioro social, con mayores dificultades para acceder al sistema de salud y un entramado productivo afectado por la crisis económica.

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El deterioro del sistema de salud

El documento señala un debilitamiento de políticas clave, en especial en el área perinatal. Entre los retrocesos identificados figuran el deterioro del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, la suspensión de la provisión nacional de medicamentos e insumos críticos para recién nacidos y la discontinuidad de programas de prevención.

"La mortalidad infantil vuelve a mostrar su carácter de indicador privilegiado del impacto de las políticas públicas. Cuando el Estado se retira, las consecuencias aparecen primero en los sectores más vulnerables", concluye el informe de Soberanía Sanitaria, que pidió revisar con urgencia las prioridades sanitarias y sociales.

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