La historia de "Monito" Mena, o cómo el Estado lo deja abandonado a su suerte
La triste historia de Francisco fue narrada por El Ancasti a principios de enero. Recibió mucha ayuda de particulares, pero el Estado, pese a las muchas gestiones, lo dejó abandonado a su suerte.
Francisco "Monito" Mena. El Estado incurre en abandono de persona
Francisco Leonardo Mena sigue viviendo una situación desesperante. En diciembre le amputaron su pierna izquierda. Era jardinero pero ahora no puede trabajar, y no tiene ingreso alguno. Tampoco tiene, salvo remedios, asistencia alguna del Estado, ni nacional, ni provincial, ni municipal. Su historia fue publicada por El Ancasti el pasado 5 de enero. De inmediato recibió mucha ayuda de vecinos, amigos y particulares que no lo conocían pero se conmovieron con su historia. Desde el Ministerio de Desarrollo Social mandaron una cama, un colchón y algunos bolsones. Los familiares señalaron a El Ancasti que les hicieron firmar un papel en el que decía que le entregaban, además, productos de limpieza y otros elementos que nunca le entregaron. Y desde hace un mes no hay más asistencia. Para colmo, el trámite de su pensión por discapacidad está empantanado en la burocracia de la ANSES. En síntesis, el Estado incurre en abandono de persona.
“Monito” Mena, como todos lo conocen, vive, en una humilde pieza que tiene graves problemas estructurales de construcción, de la caridad de vecinos y algunos amigos, porque es muy querido en su barrio, el 38 Viviendas de esta capital, donde nació hace 54 años.
Francisco desde su adolescencia trabajó como jardinero y en cualquier tipo de tareas, siempre en la informalidad. Diabético, de a poco su salud se fue complicando. Primero le tuvieron que amputar algunos dedos y en diciembre no hubo más alternativa que amputarle una de las piernas. La otra extremidad inferior también está muy complicada.
El hombre necesita asistencia permanente del Estado, no solo cuando el caso se hace público a través de los medios de comunicación. Por la repercusión que adquiere el caso, Desarrollo Social activa alguna ayuda pero ésta se va apagando hasta desaparecer.
Fuentes de Desarrollo Social admitieron a El Ancasti que en estos casos el Estado tiene la obligación de asistirlo, no solo con alimentos y los elementos que son necesarios para vivir, sino también a través de subsidios de carácter permanente hasta que salga el trámite de la pensión por discapacidad. Pero, sin embargo, esa asistencia no existe desde hace semanas.
Francisco vive en el Barrio 38 Viviendas, pegado a la cancha de la Liga Catamarqueña de Fútbol, en una pieza al fondo de la casa 177, Pasaje Peatonal Sin Nombre. Las personas que quieran brindarle una ayuda a un hombre que trabajó toda su vida de sol a sol, puede contactarse también con su hermana Claudia, al celular 3834-039094.
Es de esperar que el Estado disponga por fin articular los mecanismos necesarios para que “Monito” Mena tenga la ayuda permanente que necesita para poder vivir. Hasta ahora, lo ha dejado abandonado a su suerte.