martes 13 de octubre de 2026
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Inteligencia artificial: regulación internacional

Para el 2015, un grupo interdisciplinario conformados por expertos de todo el mundo, entre los que se encontraba Elon Musk y Stephen Hawking, manifestaban en una carta su preocupación por los efectos que podría tener la inteligencia artificial a nivel internacional, así como la necesidad de crear un marco regulatorio global que permitiera su adopción de manera armónica.

En 2023, la inteligencia artificial ya será una auténtica realidad, desde juego casino online que ofrecen la mejor y más personalizada experiencia de juego, hasta llegar a software como Chat GPT o Bard, llamados a cambiar la navegación en la red. La IA ha avanzado considerablemente desde la carta de los expertos, pero ¿lo habrá hecho igualmente su marco regulatorio? Encuentra la respuesta aquí.

La importancia de una regulación global

Aunque en palabras de Bill Gates la inteligencia artificial representa la más grande revolución tecnológica desde la aparición de la internet, no se puede perder de vista que esta tecnología trae consigo una gran cantidad de retos, en prácticamente todos los aspectos de la vida.

Tal es el caso de los puestos de trabajo, en donde se espera un impacto directo en más de 300 millones de puestos de trabajo a nivel global, así como el desarrollo y difusión de Fake News, creación de contenido inapropiado, problemas en el reconocimiento de autorías de obras y mucho más.

Bajo esta óptica, ya existen países y esquemas de integración regional que, en mayor o menor medida, ya se encuentran en la construcciones de nuevos esquemas legislativos, con los cuales marcar ciertas pautas en la materia. Entre los más destacables están:

  • La Unión Europea
  • Reino Unido
  • Chile
  • Brasil
  • China

El proyecto de regulación de la Unión Europea

Puede que el proyecto regulatorio más importante hasta el momento, sea precisamente el que se encuentra en sus fases finales dentro del parlamento europeo. Aunque los primeros pasos para su creación se dieron en el 2017, lo cierto es que no es hasta el 2020 cuando se crea una comisión inicial para diseñar los primeros borradores de la ley. Los objetivos primario de los legisladores son:

Asegurar que la inteligencia artificial dentro del mercado europeo cumpla con todas las normas de la Unión.

Ofrecer seguridad jurídica de cara a los procesos de inversión y desarrollo que envuelven la inteligencia artificial.

Mejorar la aplicabilidad del derecho de la Unión Europea en los Estados partes, que regulan de manera interna la la IA.

Garantizar la homogeneidad del mercado europeo, ahora potenciado por la IA, evitando su fragmentación.

Lo que hace verdaderamente interesante los esfuerzos de la Unión Europea, es que se da una definición jurídica de la inteligencia artificial, que permite en términos normativos, diferenciar esta tecnología del resto de los software que pueden responder a normas mucho más genéricas.

Además de esto, el sistema de regulación de la Unión Europea realiza una clasificación de la IA, basada en el nivel de riesgo que presenta en distintas aristas. La misma se basa en categorías como “Riesgo inaceptable”, basados en software tendientes a buscar la manipulación cognitiva, el reconocimiento biométrico y la evaluación de capacidades sociales.

Así mismo, se incluye “Alto riesgo”, como aquellas que se aplican en sectores como el educativo y aquellas vinculadas a servicios esenciales; así como “riesgo limitado”, en donde se recogen aquellas de creación y modificación de imágenes, sonidos, videos, etc.

El enfoque británico

Para el 2023, el gobierno del Reino Unido anunció su intención de establecer los primeros pasos a un nuevo esquema regulatorio, que permita la asimilación de la IA en la sociedad de manera armónica. Distinto a lo que se ha visto en el proyecto de la Unión Europea, más que estar enfocada en las particularidades de la IA, se busca partir desde una perspectiva multidisciplinaria, en donde lo que prime sea en realidad las áreas en donde se implementará estas tecnologías.

Gracias a esto, más que un sistema de normas, se busca la implementación de principios generalizables y abstractos, que sirvan como ente regulatorio para el comportamiento de los actores sociales, políticos y económicos. Entre ellos están: La seguridad, la transparencia, justicia, gobernabilidad y gobernanza.

Inteligencia artificial: Un elemento disruptivo

Como se ha visto, en realidad los avances de regulación en materia de IA se encuentran en pleno desarrollo en distintas partes del mundo. El proyecto de la Unión Europea es sin duda el más cercano a ofrecer seguridad jurídica, por lo que no es previsible que sirva como pauta para las iniciativas legislativas en la materia en otras partes del planeta.

Pese a esto, el retraso del esquema de normas, respecto a los avances tecnológicos en la materia son notables. ¿Traerá esto consecuencias indeseables? Esto es algo que solo el tiempo dirá.

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