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Ola de alor

Consejos al cocinar para evitar intoxicaciones

Ante la llegada de altas temperaturas es recomendable mantener ciertos cuidados ante la manipulación de los alimentos

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11 de enero de 2022 - 18:13

En el país rigen las altas temperaturas, y ante los cuidados que debemos mantener para evitar golpes de calor(hidratación y evitar demasiada exposición) se suman las prevenciones para evitar intoxicaciones por el consumo de alimentos en mal estado.

La licenciada en Nutrición Eugenia Briz (MP 95) explicó que “el frío en los alimentos hace que los microorganismos patógenos ralenticen su proceso, o se detengan, y esto hace que se puedan mantener los alimentos en su estado óptimo de conservación”.

El aumento de las temperaturas durante el verano favorece el incremento de intoxicaciones alimentarias por la ingesta de productos en mal estado. En esta temporada, las bacterias tóxicas encuentran un escenario ideal para multiplicarse y dar lugar a infecciones alimentarias que pueden crear graves problemas en nuestra salud. Para desarrollarse, estas bacterias necesitan del calor y un ambiente húmedo, y en condiciones favorables para ellas pueden multiplicarse en tan solo veinticuatro horas.

“Las bacterias en alimentos crudos o poco cocidos y de bebidas contaminadas pueden originar enfermedades como la salmonelosis o la infección por Escherichia coli -apuntó Briz-. Estas patologías causan síntomas simples como malestar de estómago, hasta problemas más graves como diarrea, fiebre, vómitos, calambres abdominales y deshidratación, que incluso pueden ser mortales. Las personas más dispuestas a estas enfermedades son las mujeres embarazadas, los ancianos, los niños y los pacientes con el sistema inmunitario debilitado”.

En la mirada de la licenciada en Nutrición Ana Chezzi (MN 2245), “los dos factores más comunes de contaminación son químicos, o sea debido a sustancias tóxicas que estén en el alimento (fertilizantes, agrotóxicos, productos de limpieza, etc) y la otra es por agentes biológicos como insectos, ratas, bacterias, etc”. En ese sentido, para ella, “lo principal para que no se contaminen los alimentos es, por un lado, que lo que se va a consumir crudo esté muy bien lavado (lo ideal es ponerlos en agua con bicarbonato y vinagre, dejar en remojo, enjuagar, escurrir e inmediatamente poner en la heladera)”.

“Después, cuando se cocina, por ejemplo, una carne, es muy usual que ocurra contaminación cruzada por usar los mismos elementos y utensilios para manipular carnes crudas y verduras -apuntó Chezzi-. Si bien la cocción mata la mayoría de los agentes que nos pueden dañar, la cocina hay que pensarla como un laboratorio y todo tiene que estar absolutamente limpio. Además, no se debe usar por ejemplo, la misma tabla y cuchillo para la carne y las verduras, y tampoco pueden quedar restos de comida en la mesada, algo chorreado, o no estar bien lavados los cubiertos con los que se va a comer”.

“La carne, el pollo o el pescado no pueden estar fuera de la heladera. Si están congelados, se deben descongelar dentro de la heladera y nunca a temperatura ambiente”, apuntó Chezzi, quien agregó: “Ni bien llegamos del supermercado se deben limpiar los envases, y guardar los productos que van a la heladera de manera inmediata para no cortar la cadena de frío”.

Además, “después de cocinar un plato, o se come, o se enfría en la heladera. No puede quedar una comida cocida fuera de la heladera. Lo más seguro es terminar de comer, guardar en envases cerrados lo que sobró en la heladera y lo que no se va a consumir, se tira. Y se lavan los platos. Así se debe proceder”.

En la misma línea, Briz recomendó “no esperar a que el alimento se enfríe fuera de la heladera porque el riesgo de contaminación se intensifica en el verano”. “No hay daños que puedan provocarse al guardar los alimentos calientes o tibios en la heladera -aseguró-. Bajo ningún aspecto debemos dejar que el plato quede en reposo por más de dos horas antes de guardarlo en la heladera o freezarlo, ya que el alimento corre grandes riesgos de contaminación”.

“Luego de cocinar el alimento que deseemos almacenar, su consumición no puede ser mayor a dos días, la temperatura de guarda debe ser entre 1 y 8 grados centígrados -amplió la nutricionista-. Si vamos a consumirlo luego de esa fecha, se debe guardar en un recipiente con tapa y congelarlo en el freezer, ya que este proceso detiene la proliferación de los microorganismos, que vuelven a activarse de nuevo una vez se descongela el alimento”. La temperatura recomendable del freezer para la óptima cadena del frío debe ser menor a los -18 grados centígrados.

Otros consejos que dio Chezzi en especial para estos días de calor extremo, tienen que ver con “vaciar y lavar muy bien los tachos de basura”.

Fuente: Infobae

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