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es un reconocido reumatólogo y deportólogo

El catamarqueño Sergio Toloza, el único médico argentino en los Juegos Olímpicos

Volvió maravillado de Japón. “Los JJOO fueron un éxito total desde lo sanitario”, contó: solo 94 personas, de un universo de 18 mil, se contagiaron de coronavirus.
23 de agosto de 2021 - 10:24 Por Redacción El Ancasti

Por Martín Noriega (de la Redacción de El Ancasti)

Decir que algo fue “único e irrepetible” parece una frase hecha, gastada o una salida fácil a una pregunta a lo mejor no muy elaborada. Pero cuando el reumatólogo y médico deportólogo catamarqueño Sergio Toloza dice que haber sido el único medico argentino seleccionado por el gobierno de Japón para actuar como voluntario en los Juegos Olímpicos fue “algo único e irrepetible”, la cosa cambia. “Fue un éxito sanitario”, señala Toloza, mientras pide por favor que la nota gire en torno a la experiencia que vivió el Japón con los JJOO, la manera de testear en un evento de semejante magnitud, y lo poco que pudo conocer del país nipón, pues lo maravilló su orden y encontró calidez en su gente.

Pero no se puede dejar de mencionar, para quienes no conozcan al doctor Toloza, que es una eminencia médica que ha salvado una enorme cantidad de vidas; prestigioso y querido, supo contener a sus pacientes y, lo más importante, acertar diagnósticos y tratamientos. Mejoró vidas, mejoró él en su preparación, explotó su vocación y profesionalismo. Se ha ganado la gratitud de miles y esa preparación le dio esta oportunidad única e irrepetible.

“Fui como un médico voluntario, nos invitó el Comité Olímpico Internacional; de 2.000 médicos que se presentaron al voluntariado, seleccionaron un grupo de 200, y de esos 200 quedamos 21”, le contó Toloza a El Ancasti.

“Japón está haciendo frente a lo que vendría a ser como la cuarta ola para ellos, entonces como hubo incremento de casos locales y al tratamiento de los pacientes con covid 19 y las complicaciones relacionadas se solicitó la colaboración de médicos extranjeros. Sobre todo, que pudiesen manejar diferentes idiomas”, manifestó, quien maneja el inglés y el español, claro.

Dijo que no fue fácil la incertidumbre previa a estos JJOO después de la postergación del año pasado, y las realidades cambiantes de hoy.

“Hasta un par de semanas antes estaba en duda si se iba a desarrollar, de hecho, la mayoría de los que fuimos del personal de salud, médicos, enfermeras y psicólogos, llegamos sobre la hora con los permisos de Japón, los vuelos. Yodo sobre la hora porque estaba en duda”. 

La idea de los médicos extranjeros voluntarios se fue dando en las semanas previas al comienzo de los Juegos, para que el sólido sistema de salud local haga frente a sus labores cotidianas.

“Arribamos el 29 de julio para hacer el trabajo dentro de la Villa Olímpica. La mayoría éramos médicos del deporte, teníamos el trabajo del cuidado de los atletas, enfocados en el tratamiento de los pacientes con covid.  Como Japón tenía incremento de casos más hospitalizaciones, necesitaba médicos voluntarios para trabajar en el área de aislamiento de los atletas de la Villa Olímpica”. Y para allí fue el Dr. Toloza.

Trabajo duro

Tanto se abocó a su labor Toloza y tan estrictos son los japoneses, que solo pudo visitar algunos lugares en los últimos dos días de su viaje. Tampoco pudo ver ninguna de las competencias, aunque si conoció a laureados deportistas.

“En general no, porque nosotros íbamos a cumplir tarea estrictamente médica. El gobierno se manejaba con una App que descargada en el celular medía con qué, hacia dónde y con quiénes te juntabas. Podía manejar la proximidad de los celulares: un sistema de rastreo-trazabilidad de salud”, comentó.

“Entonces al ingresar en Japón entramos en lo que se llama cuarentena, nos dejaron trabajar al ser esenciales, y trabajamos en condiciones de burbuja. Un área médica trabajando en el área de la Villa Olímpica y en el área del hotel de aislamiento, donde iban a parar los deportistas o la gente ligada al deporte de cada comité olímpico de cada país, o prensa. Tuvimos varias personas de la prensa en aislamiento. Entonces por estas burbujas no podías asistir a ningún evento deportivo porque cada atleta y grupo de competición era una burbuja. Yo lo atendí a Chiaraviglio, Germán, el garrochista que tuvo aislado y no pudo competir”, recordó Toloza.

El no poder asistir a las competencias, hacer la cuarentena de trabajo o no conocer Japón como le hubiese gustado, no significan un reniego para Toloza, sino un aprendizaje. Con palabras simples, indicó: “Quiero transmitir con esto que con las autoridades sanitarias en Japón no se jode. Porque los Juegos Olímpicos han sido un éxito desde el punto de vista de salud, epidemiológico. Solo tuvimos 94 pacientes que se aislaron en el hotel de aislamiento de un universo de 11.000 atletas, más 7.000 ligados a las coberturas periodísticas y no atletas. Era un universo de 18.000 y solo 94 entraron al aislamiento”, o sea, menos de un centenar de contagios. Increíble.

“Estamos por producir una publicación. Que haya habido de 18 mil solo 94 casos positivos, de los cuales 2 deportistas se internaron, fue un éxito de salud total”, resaltó nuevamente, orgulloso de haber sido parte.

Y explicó cuál fue la clave: "Se produjeron lo que se llama test de PCR por saliva, de manera diaria, e hisopados en aquellos que han sido positivos es un trabajo de prevención enorme. Y eso es lo que vamos a contarle al mundo. Cuando vos cuidas a la gente de manera excepcional, los resultados son no muertes”, se alegró. Y la comparación fue necesaria.

“Catamarca tenía más muertos que Tokio, cuando acá hablamos que estamos disminuyendo casos. Tenes 100 casos y 4 muertos por día, y allá hubiese sido una catástrofe. Y más cuando tenemos muertos de 41 años, para mí es una catástrofe. Esto es salud, puede ser mi hijo, mi hermano, mi papá o mi mamá. Se muere alguien y es una catástrofe”. 

 

Metodología

Nadie compitió estando contagiado. Una vez detectado el caso positivo, fue testeado hasta negativizarse y volver a lo que fueron al lejano Japón.

“A partir del sexto día empezábamos a medir a través de hisopados nasales; si te daba dos negativos consecutivos a partir del sexto y séptimo día los mandábamos de nuevo a competir, monitoreados en su estado de salud. El deportista quería competir”, explicó Toloza.

“Y después estuvo la presión de los gobiernos”, dijo en tono adusto.

“Por ejemplo, el senador por Mississippi, porque lo teníamos aislado al garrochista Sam Kendricks, y el senador hacía fuerza para que lo dejaran competir, se mezcló la política. Quería que lo dejen competir aun siendo positivo, y el gobierno de Japón decía que no había manera, porque entre el quinto y sexto día es de contagio, diferente a los otros chicos que eran negativos. Los test eran muy sofisticados para detectar sobre todo la carga viral”. 

Reiteró su pedido de aprender sobre esto. “Esto es importante transmitirlo de una manera óptima a la opinión pública, fue un trabajo de salud pública gigantesco, va a servir de enseñanza para todo modelo que se avecina. Porque ha sido un éxito total. El mundo está entrando en la cuarta o quinta ola y nosotros estamos liberando como si tuviéramos los recursos y la infraestructura de Tokio. Me parece que tenemos que cuidar más a la gente. Es largo de hablar, es complejo, pero en las decisiones primero está la gente y después la política”, indicó, sincero.

 

Irrepetible

“Esto para mí ha sido único e irrepetible. El aprendizaje acá es mayúsculo. Pero sobre todo acá la certeza es que cuando se produce la masificación de lo que es los screaming (un estudio relativamente sencillo que se aplica para poder detectar o en su defecto descartar la enfermedad en una persona), cuando se empieza a hacer testeos a escala masiva los resultados son excepcionales. Podemos contener a la gente de manera más adecuada”, aseveró.

“Pero sobre todo cuando hay un seguimiento médico ‘mano a mano’ con el paciente. Que es lo que no está ocurriendo con mucha gente acá en Catamarca. La gente no se siente contenida. Tengo un montón de mensajes de pacientes mientras yo estaba en Tokio. Se puede trabajar y cuidar a la persona para que vuelva en forma muy temprana a realizar sus actividades. Esa ha sido una experiencia excepcional”.

Adelantó que publicarán un trabajo junto al director médico del COI (Comité Olímpico Internacional) acerca del control de lesiones deportivas. “Un día nos reunimos para analizar el tipo de lesiones. Las que más lesiones producía eran el taekwondo y el judo. Y después todo lo relacionado a los Juegos de Invierno y el control epidemiológico de algo tan importante como lo es hoy el covid”, dijo.

Y dentro de esta experiencia, está claro las sensaciones que le quedaron pegadas en el poco tiempo que tuvo de conocer el lugar.

“Pude conocer las cosas más típicas. Me encantan las artes marciales y pude conocer algunos lugares relacionados, negocios de artículos de artes marciales, pero lo que me llamó la atención es la conectividad que tiene Tokio, lo fácil que es poder desenvolverse en cuanto a caminar y el transporte público. Es una ciudad que no tiene ruido, es muy sofisticada. No hay contaminación auditiva, lo único que vas a escuchar de ruido son las ambulancias. Después la limpieza, el orden y el respeto”.

Y recordó que a nuestra provincia fue reconocida por la amabilidad de sus pueblos, lo que le pareció familiar estando tan lejos.

“La palabra samurái significa ‘estoy al servicio de’, y eso es Japón. Un país que está al servicio, lo ves en los gestos de la gente. Eso me llamó poderosamente la atención, la amabilidad, la cordialidad que vos lo ves en los gestos. Están continuamente, como en karate, haciendo reverencias. Hace que uno tenga que hacer lo mismo”.

*Sergio Toloza  es un prestigioso médico reumatólogo. Después de vivir más de 10 años en Canadá y Estados Unidos, donde ganó becas y premios internacionales, volvió a Catamarca, de donde es oriundo, para practicar la medicina, seguir estudiando y mejorar el sistema de salud local. Inquieto y muy curioso por siempre aprender más, el doctor fue de los primeros graduados del programa de Innovación del IAE, en 2016.

Sergio estudió medicina en la Universidad de Córdoba e hizo la medicina interna en el Hospital Nacional de Clínicas. Fue también en esta misma provincia donde comenzó a especializarse en la reumatología, que es el estudio de enfermedades autoinmunes, es decir, cuando las defensas atacan al propio organismo.

 

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