La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) lanzó el “Changómetro”, un medidor de compras. “El termómetro arroja que para comprar un changuito que a fines de 2017 nos salió mil pesos, hoy tenemos que gastar más de cuatro mil ($4.401). Mismo changuito, con mismos productos, cuatro veces más”, afirma Natalia Ariño, economista de FADA.
¿Qué se podía comprar con mil pesos en 2017, y qué hoy?
“Pero la inflación no es sólo un problema de alimentos, pasa con todo tipo de productos. En 2017, lo que gastábamos para llenar el tanque de un auto chico con 40 litros de nafta súper, ahora sólo podemos comprar 10 litros, 75% menos de nafta”, advierte Ariño.
¿Y los mates? Mil pesos eran 29 paquetes de yerba de medio kilo, hoy sólo compramos 5. Tomamos 240 mates menos, perdimos 24 paquetes”, explicaron desde FADA.
“El problema de la inflación no son los precios, son los pesos”, afirma Miazzo y añade, “lo que pierde valor es el peso, cada vez necesitamos más billetes para comprar lo mismo: eso es la inflación”.
“El aumento sostenido de los precios, afecta a la producción, salarios, empleo e inversiones. Además, la inflación impacta directamente sobre la pobreza. Si bien tenemos menor poder adquisitivo mes a mes, esto incide con mayor fuerza en quienes tienen menores ingresos”, expresa Ariño.
Ante datos tan alarmantes, los economistas de FADA avanzan con explicaciones y propuestas. “La inflación y la suba de precios, son una consecuencia de la pérdida de valor de la moneda. El peso pierde valor porque se imprimen muchos pesos y porque no hay confianza en el país y su futuro económico. Para pensar en soluciones hay que apuntar a esos dos puntos centrales: dejar de imprimir pesos y solucionar el desequilibrio monetario, y generar un plan económico que sea consistente y permita generar confianza, confianza en el país y en que sea capaz de solucionar sus problemas y crecer”, argumentan desde la Fundación.