Desde hace cuatro años en el Valle Central las precipitaciones fueron escasas y de menor cantidad (después de la influencia de condiciones de anomalías de lluvias con el calentamiento superficial del mar e ingreso de mayor vapor de agua y humedad desde el Océano Pacífico y Atlántico en el 2015).
Con el transcurrir de este 2020, donde los promedios de lluvias y la cosecha pluviométrica prácticamente fue magra con un verano, otoño y esta propia parte del año con carácter deficiente, donde no se dan desde hace casi 5 meses tormentas intensas o precipitaciones persistentes que alimenten de milímetros de agua y/o caudales en los distintos ríos y arroyos; solo se dio las últimas lloviznas de tipo dispersa casi imperceptible, con tal solo 1 mm., el día 23 de julio; de 2,7 mm en Junio y 0,3 mm en el mes de mayo.
En cuanto a las temperaturas, finaliza esta estación con una condición normal de los promedios en cuanto a lo habitual, marcando en detalle 16 días con temperaturas mínimas que determinaron ambientes fríos y presencia de heladas, en mayor cantidad con respecto a años anteriores. La temperatura máxima absoluta del invierno fue de 36.5 grados el 18 de septiembre, debajo de la tendencia de años anteriores. La temperatura mínima absoluta fue de -3,4 grados, el día 10 de julio, por encima con respecto a los años anteriores.
¿Qué se espera para primavera?
Se vaticina en la tendencia meteorológica de mediano y largo plazo, con un menor ingreso de vapor de agua y/o humedad para los actuales y próximos meses de este año 2020, con menores desarrollos de frentes inestables que no dan génesis a buena cosecha de precipitaciones, contrario a años anteriores. Esto explica la prolongación de los periodos de sequía que están ocurriendo en el litoral, en el centro, el Norte del territorio argentino y en Catamarca.
Datos e infografía: Carlos Zamora (Brigada de Incendios Forestales)
Informe: Uriel Flores (Observatorio Clima, Dpto. Geografía. Fac de Humanidades. UNCa)