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Por primera vez en Argentina se vio a uno de los animales más inteligentes del mundo

martes, 12 de mayo de 2020 · 15:09

Las medidas de aislamiento adoptadas en diferentes países para afrontar la pandemia del coronavirus obligaron a más de 3.000 millones de personas de todo el mundo a quedarse en sus casas. La reducción de la circulación del ser humano no sólo generó beneficios para el medio ambiente, sino que brindó mayor libertad a distintos animales, muchos de los cuales se animaron a deambular por zonas antes impensadas. La última novedad vino de Neuquén, donde se fotografió por primera vez en el país al loro choroy, uno de los animales más inteligentes del mundo.

El ejemplar fue avistado mientras se alimentaba de manzanas silvestres junto a una bandada de cachañas en el Museo municipal y centro de interpretación El Charrúa, de la localidad neuquina de Aluminé. Se trata de un loro endémico de Chile que está adaptado a los bosques patagónicos, aunque sólo reside entre la región de Valparaíso y la isla de Chiloé, y en algunos casos en la zona de Aisén.

Debido a esto “los ornitólogos se preguntan por qué no está en la Argentina, donde también se encuentran este tipo de bosques y donde hay una especie emparentadísima con el choroy que es la cachaña”, explicó a Télam el biólogo Juan Manuel Girini. El “Enicognathus leptorhynchus” es una de las especies animales de mayor inteligencia, ya que llegó a desarrollar su propio lenguaje y también tiene gran capacidad para imitar sonidos humanos. A su vez, puede vivir hasta 60 años, por lo que también se la considera un ave longeva.

“El choroy es muy parecido a la cachaña porque los dos son verdes, tienen las plumas de las alas celestes, la cola roja, pero el choroy se diferencia en que es un poco más grande, tiene la frente roja y un pico muy grande muy largo y puntiagudo que aparentemente estaría relacionado con la alimentación que tiene del piñón, la semilla de la araucaria”, precisó Girini.

Entre las hipótesis que se manejan sobre la presencia de esta especie en la localidad argentina, el biólogo indicó que la más fuerte es que “al terminar el verano, el choroy debe haber estado en un paso fronterizo y con las migraciones altitudinales que hacen las cachañas se mezcló con alguna bandada y bajó hasta el pueblo”. Sin embargo, indicó que también es posible que sea un ejemplar que “ha sido liberado o se ha escapado” porque “los loros son usados para el mascotismo y la cachaña y el choroy no escapan a esta generalidad”.

Los animales se dejan ver por la cuarentena
La postal del loro choroy no es la primera de este tipo en el país. Se pudieron ver pingüinos paseando por las playas de Miramar, carpinchos en las calles de Necochea y ciervos de los pantanos en el del delta del río Paraná. En Mar del Plata , los lobos marinos fueron vistos deambulando por el puerto casi con total libertad. A su vez, la Agencia de Protección Ambiental de Buenos Aires (APrA) informó que la calidad del aire de la Ciudad mejoró en un 50 por ciento entre el 20 y el 25 de marzo, los cinco primeros días del aislamiento obligatorio que decretó el Gobierno por la pandemia, en comparación al mismo periodo del año pasado.

Estas imágenes se replican alrededor del mundo. En el Reino Unido , se avistaron por primera vez en 240 años águilas de cola blanca, el ave rapaz más grande del país, en su hábitat natural. En Rusia , se logró captar por primera vez en varios años al leopardo de las nieves, una de las especies más exóticas del mundo. Mientras que en Tailandia , cientos de monos hambrientos protagonizaron una pelea en la localidad de Lopburi, luego de que el coronavirus disminuyera drásticamente el número de turistas en la zona, que suelen alimentar a esos animales.

Por si fuera poco, en India se hizo posible a ver la Cordillera del Himalaya desde 200 kilómetros –algo que no sucedía hace 30 años- gracias a la disminución de la contaminación que provocó el cese de actividades industriales y la restricción del tránsito. Algo similar sucedió en Kenia , donde se puede volver a ver el Monte Kenia, la segunda montaña más alta de África, a una distancia de 136 kilómetros. Finalmente, en Venecia el agua de los canales se volvió transparente después de que se redujera el turismo y la circulación de las embarcaciones.

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