Miércoles Santo

Urbanc pidió a los laicos que no se cansen de rezar por sus sacerdores

El Obispo Diocesano presidió la Misa Crismal en la Catedral Basílica.
miércoles, 8 de abril de 2020 · 14:31

Durante la mañana del Miércoles Santo, 8 de abril, se realizó la Misa Crismal, presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, en el Altar Mayor de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle. 

La Eucaristía, que suele reunir a todos los sacerdotes de Diócesis de Catamarca, en esta ocasión, fue concelebrada por un puñado de ellos, debido al aislamiento social obligatorio dispuesto a raíz de la pandemia.

En el transcurso de la misma, se consagró el Santo Crisma y se bendijeron los otros óleos sagrados; mientras que la renovación de las promesas sacerdotales, propias de esta Eucaristía, fueron dejadas para cuando la situación sanitaria lo permita.

Los fieles pudieron seguir la celebración eucarística desde sus hogares  a través de las redes sociales, youtube y la transmisión de la TV Pública Catamarca. 

Luego de dirigirse a sus hermanos sacerdotes del clero local, en la homilía, Mons. Urbanc hizo un breve comentario de las lecturas proclamadas en la Santa Misa. Luego pasó a meditar “la sustanciosa y muy realista reflexión que hizo el Papa Francisco, el 27 de febrero, durante la liturgia penitencial con su clero de Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán”.

Nuestro Obispo manifestó: “me pareció providencial la meditación del Papa Francisco, quien nos quiere hacer tomar conciencia «de un enemigo sutil -la amargura- que encuentra muchas maneras para camuflarse y esconderse, y como un parásito nos roba lentamente la alegría de la vocación a la que un día fuimos llamados»”. 

Seguidamente continuó citando al Sumo Pontífice: “«Mirar nuestras amarguras cara a cara y enfrentarlas nos hace entrar en contacto con nuestra humanidad, con nuestra bendita humanidad. Y recordar así que, como sacerdotes, no estamos llamados a ser omnipotentes, sino hombres pecadores perdonados y enviados. Dejemos que también estas “amarguras” nos muestren el camino hacia una mayor adoración al Padre y nos ayuden a experimentar de nuevo la fuerza de su unción misericordiosa»”.

Después de reproducir textualmente las causas de la amargura, señaladas por el Santo Padre en aquella celebración, Mons. Urbanc pidió a la Santísima Virgen del Valle que “nos siga protegiendo, motivando nuestro ser y quehacer sacerdotal, fortaleciendo a nuestros sacerdotes ancianos, enfermos y en dificultad, animando a nuestros seminaristas y suscitando muchas y santas vocaciones”. 

Y cerró su predicación pidiendo: “Y a todos ustedes, queridos laicos y personas consagradas, no se cansen de rezar por sus sacerdotes para que Dios no nos deje caer en la tentación y nos libre del mal”.

Seguidamente, se llevó a cabo la ceremonia de consagración del Santo Crisma y la bendición de los restantes óleos o aceites, que luego serán distribuidos por los Decanos en las distintas comunidades parroquiales de la jurisdicción diocesana, para ser usados en la administración de los sacramentos.

A los pies de la Madre del Valle, los sacerdotes rezaron la Oración del Año Mariano Nacional, por los 400 años de su presencia en Catamarca.
 

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