martes 16 de julio de 2024
martín gonzález contó su experiencia

Testimonio de un recuperado: entre el temor y la incertidumbre

El joven, su madre, su tía y su abuela de 84 años tuvieron COVID-19, pero lograron vencerlo tras días de mucha angustia.

Por Redacción El Ancasti

Martín González es un joven de 28 años, productor audiovisual y se dedica a la música. A raíz de la pandemia de coronavirus, estableció un protocolo para poder seguir trabajando en su estudio de grabación. Además del cuidado personal con máscaras protectoras, alcohol en gel y demás tenía un listado de todas las personas que ingresaban por día al estudio que tiene en su casa. Sin embargo contrajo COVID-19 y nunca se supo cuál fue el origen, ya que las personas con las que tuvo contacto y sus familias fueron testeadas y todas dieron negativo.

No obstante sobrellevar el coronavirus para Martín no fue fácil y narró su experiencia a El Ancasti. “Un domingo me empezó a doler el pecho, a molestar y empecé a tener síntomas como de una gripe, que me dolía un poco el cuerpo, mucosidad, tos aislada cada tanto. No le di importancia. Pero al otro día me sentía extraño, sentía que me dolían las articulaciones, cansado”, comenzó detallando Martín, que además es asmático y tiene sobrepeso.

Martín contó que a medida que pasaban los días seguía teniendo síntomas de fiebre y que al tercer día consecutivo de tener 37,5º de temperatura se dio cuenta que no era una gripe común. Allí empezó su preocupación pues vive con su mamá (54 años), una tía y su abuela de 84 años. A pesar de que todos tenían los cuidados necesarios, a Martín se le empezó a agudizar su situación y empezó a escupir sangre, por ello decidió hacerse el test rápido de COVID-19 en un laboratorio privado. También se lo hicieron su abuela y su tía, pero solo ellas dieron positivo y Martín dio negativo. Sin embargo, ellas no tenían síntomas. “Saber que tenían el virus nos dejó devastados, preocupados” relató. También a su novia le dio positivo, pero solo tuvo leves síntomas.

Ante esta situación decidieron comunicarse con el COE. Martín resaltó que en ese llamado telefónico los tranquilizaron y que se actuó rápidamente ya que le hicieron hisopado esa misma noche a él y a su madre, donde ambos dieron positivo. Luego se comunicaron con la familia médicos y especialmente destacó a la doctora Barrionuevo, ya que su contención les dio tranquilidad. “Quiero destacarlo porque ellos te dan contención cuando vos tenés un familiar de 84 años y sentís terror de que le pueda pasar algo. Mi abuela es como una segunda madre y con todas las noticias que hay sobre la enfermedad te genera mucho temor de que le pueda pasar algo. Solamente tenía lágrimas para soltar porque pensaba en ella y en mi mamá, que también es asmática” lamentó.

La decisión de ir al Malbrán

Teniendo en cuenta que Martín tenía síntomas y era un paciente de riesgo y que su abuela también lo era por su edad y por tener enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), desde el COE les sugirieron que se internaran en el Hospital “Carlos Malbrán”. Por ello ambos aceptaron. Martín resaltó también la atención y el trato en el nosocomio. “Todos los días te alentaban, se preocupaban si necesitábamos algo; en nuestro caso no tengo nada que reprochar sobre la atención” afirmó. Luego ambos pasaron a la Unidad de Cuidados Intermedios a pesar de que su abuela no tenía síntomas (no los tuvo en ningún momento hasta curarse) por prevención.

Martín comentó que dos días después de estar internado en el Malbrán (ya había estado una semana con síntomas en su casa) “fue como que el virus desapareció en mí”. Un día se levantó y no tenía más dolor de pecho, dejó de tener tos, ya no tenía congestión, le sentía el gusto a las comidas, no se agitaba cuando caminaba, y lo único que padecía era que no tenía tantas fuerzas. Ante ello los pasaron a ambos a una habitación de aislamiento y, tras 14 días de estar en el "Malbrán", les hicieron un nuevo hisopado donde Martín dio negativo y su abuela positivo, pero con el consenso de toda la familia decidieron regresar a su casa, donde cumplieron siete días más de aislamiento, según las recomendaciones que les dieron.

Sobre las secuelas contó que su mamá y su novia “sienten que se agitan”, pero les explicaron que es algo común en aquellos recuperados.

“Yo la pasé muy mal, horrible. Te da miedo por tu familia y culpa de que por un descuido se pueda morir un ser querido. Pensás 'por qué no me cuidé más', 'qué hice mal'; te reprochás constantemente y más cuando tenés a alguien que amás tanto como mi abuela. Es muy complicado. Son 14 días que la pasás lejos de tus seres queridos sin saber cómo están de verdad. Lamentablemente la gente no entiende y lo van a comprender el día que lo pase. Se la pasa mal porque perdés salud, un ser querido y hasta económicamente. Tenés todo para perder, desde cualquier aspecto que lo veas” reflexionó.

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