En la pequeña localidad de Anjuli, en el departamento La Paz, existe una de las iglesias más antiguas que aún están en pie en el territorio catamarqueño. Pero su valor histórico no obedece solo a su antigüedad de 165 años, sino también a que el día de su inauguración, el 29 de junio de 1854, quien pronunció el sermón fue el Venerable Fray Mamerto Esquiú.
Una histórica capilla que se resiste al deterioro y al olvido
Sin embargo, esta iglesia, la Capilla de San Antonio de Anjuli, hoy se encuentra prácticamente abandonada, con el techo destruido y en general muy deteriorada.
Las familias que viven en el lugar relatan que hace mucho tiempo que no se utiliza, que nadie va y que temen que los embates del tiempo terminen derribando sus paredes de adobe.
Han solicitado ayuda al municipio –pertenece a la jurisdicción de Icaño- y a cada autoridad que, muy de tanto en tanto, pasa por el lugar para que la iglesia sea restaurada. Sin embargo, no han obtenido hasta ahora respuestas.
Algunos pobladores más antiguos aseguran que fue declarado patrimonio arquitectónico o cultural, pero El Ancasti no pudo hallar registros oficiales que lo certifiquen.
Desde el Obispado le manifestaron a este diario que es intención de la Iglesia recuperar la Capilla, que pertenece a la jurisdicción de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, con sede en Icaño. El Padre Carlos Rodríguez tiene a su cargo la Parroquia desde hace poco tiempo. El sacerdote anunció que en los próximos días concurrirá a Anjuli a visitar la capilla y retirar algunas imágenes para evitar que se deterioren.
La capilla, que se levanta al lado de la escuela de Anjuli, alberga un pedazo de la historia religiosa de Catamarca. Sería un pecado que se pierda por la inacción o la negligencia de las autoridades.