En el bañado, valle viejo

Familias viven en extrema pobreza en fábrica abandonada

Hace tiempo funcionó la fábrica Americana de Plásticos. Allí hay 10 niños sin los servicios básicos y mal alimentados.
martes, 23 de julio de 2019 · 02:09

Unas tres familias viven en condiciones de extrema pobreza, sin servicios básicos, en el predio donde funcionaba la fábrica Americana de Plásticos, ubicada sobre la calle Guillermo Correa, en la localidad de El Bañado, Valle Viejo. Hasta ahora ningún organismo concurrió en su ayuda. 

Entre los ocupantes hay 10 niños que no tienen acceso a servicios elementales como agua potable, baños y tampoco reciben una alimentación adecuada.

Lo llamativo es que -de acuerdo a la información a la que pudo acceder este diario- las autoridades de  la subsecretaria de Familia del ministerio de Desarrollo Social de la provincia, y del área de Acción Social de la municipalidad del departamento chacarero, no conocen esta situación, pese a que en este predio habitan familias desde hace varios años.

En 2012 en una de las habitaciones se produjo un incendio donde los ocupantes perdieron sus pocas pertenencias y en esa oportunidad fueron asistidas y reubicadas, pero al poco tiempo otras llegaron para instalarse en este lugar.

También años atrás este diario publicó una denuncia de los vecinos del sector que aseguraban que el lugar se había convertido en una “guarida” para delincuentes, y hasta ocurrieron hechos aberrantes en el interior de la vieja construcción.

En dialogo con El Ancasti, Karen, que vive junto a su pareja y cuatro niños narró la difícil situación por la que atraviesan. “Vivo con mi pareja, dos nenas de 5 y 3 años, mi bebé de 1 año, y una sobrinita de 4. Hace tres meses que vivimos aquí porque no teníamos donde ir y nadie nos ayudaba a conseguir algo. Aquí ya había otras familias desde hace más tiempo, hemos pedido ayuda, pero nadie se acercó, solo vinieron una vez unos asistentes sociales, pero no regresaron”, reveló la joven madre.

“Nos hace frío, no tenemos puertas ni ventanas, ni siquiera colchas para taparnos, no tenemos trabajo, y solo tenemos la asignación que apenas nos alcanza para comprar la comida”, dijo la mujer.

El inmueble está abandonado desde hace unos 20 años y lentamente los yuyos fueron tapando el edificio donde alguna vez funcionó la fábrica de plásticos, que con el tiempo fue saqueado, quedándose sin las aberturas, chapas del techo, cercado perimetral, conexiones eléctricas, hasta convertirse en un edificio en ruinas.

El temor de los vecinos
Los vecinos del lugar aseguran que muchas veces los delincuentes que realizan arrebatos se esconden en el lugar y que allí se reúnen a drogarse y consumir alcohol. “Nos cansamos de pedirle al propietario del edificio que haga algo, que lo venda o lo cierre porque el lugar se ha convertido en una guarida de delincuentes y en un lugar de reuniones de gente que se droga y bebe, y siempre se escuchan ruidos que molestan, a lo que se suma el olor nauseabundo que vienen del lugar porque otros inescrupulosos se aprovechan tiran basura y animales muertos”, aseguró una vecina del sector.

Muchos factores hacen del predio un espacio adecuado para los delincuentes: está abandonado, no tiene guardia, hay poca iluminación, el acceso es libre, hay pastizales altos y muchos tienen miedo a pasar por el lugar. 

En las habitaciones (solo paredes y techo),  viven tres familias provenientes de Capital y Valle Viejo en condiciones precarias, no cuentan con los servicios de agua ni tienen sanitarios, aunque si conexiones clandestinas de energía eléctrica lo que constituye también un serio peligro. Pero lo más preocupante es que allí hay niños, que además de no contar con los servicios que le garanticen una vida sana, están expuestos  a las bajas temperaturas por la falta de puertas y ventanas.

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