400 AÑOS DE PRESENCIA AMOROSA DE MARÍA

La Virgen del Valle y los Papas

En los tres últimos siglos y a partir de la Coronación Pontificia –reconocimiento oficial de esta advocación por la Iglesia- los Papas rindieron homenaje a la Virgen del Valle.
lunes, 13 de mayo de 2019 · 04:04

Ya en las postrimerías del siglo, León XIII ordena su Coronación Pontificia.

Expresa la concesión: “Que en Catamarca, parte integrante del Obispado de Salta, existe y ha sido expuesta a la veneración pública, una Imagen de la Inmaculada y Beatísima Virgen María, bajo el título Del Valle; la que es celebérrima no tanto por su antigüedad, cuanto por el concurso singular y constante del pueblo y de los peregrinos concurrentes aún de regiones muy distantes, y por la frecuencia de los milagros; por todo lo cual, nos rogó encarecidamente que fuera honrada con una corona de oro, aquella sacratísima Imagen. Por lo tanto, Nos, a quienes pertenecen el derecho y el honor de coronar las sagradas Imágenes de la Beatísima Virgen María Madre de Dios, insignes por el antiguo fervoroso culto de los fieles y por la fama de prodigios celestiales; considerando los documentos históricos presentados, los que se conservan en la biblioteca de Nuestra Basílica, y por los cuales quedamos plenamente convencidos de que, en aquella Imagen, se encuentran realmente todas las condiciones requeridas para su coronación; por todo ello, en la reunión reglamentaria según el Señor, habida el trece de octubre de este año, hemos resuelto acceder, gustosísimos, a dicha petición, por ser muy conforme con la Religión y con la piedad”… “Dado en Roma en el año duodécimo del Pontificado de Nuestro Padre Santísimo en Cristo, Señor Nuestro, León, por la Divina Providencia, Papa XIII”.

El acto se llevó a cabo el 12 de abril de 1891 con gran esplendor y magnificencia.

Pío X, al nombrar el primer Obispo de Catamarca, monseñor Bernabé Piedrabuena, eleva su santuario a la condición de Catedral en 1910, lo que hace que abra el trono y la Sillería Canonical.

Benedicto XV, el papa de la guerra, envía de regalo al santuario su efigie en óleo, que se encuentra en la sacristía junto a la de Piedrabuena y un cuadro-estampa de la Virgen de la Paz, adecuadamente dedicado.

En 1941 se suman a las pinturas de Orlando Orlandi, el escudo papal de Pío XII lo mismo que la Cruz Basilical en el presbiterio y la “umbrela”, al elevar la Casa de María al título de “Basílica Menor”.

San Juan Pablo II envió una carta pastoral al Pueblo de Catamarca con motivo de la celebración del Centenario de la Coronación, en 1991.

En sus párrafos expresa: "Querido Señor Obispo, amadísimos hermanos y hermanas:

Me es muy grato enviar mi cordial saludo a todos los participantes en esa solemne celebración en honor de la Virgen del Valle, Patrona de Catamarca, la cual ya desde las primeras décadas del siglo XVII, “Pura y Limpia Concepción” –como entonces era invocada– ha sido venerada por sus hijos sobre los cuales Dios Padre ha querido derramar abundantes dones. Esta devoción mariana se ha extendido también a otras regiones de la República Argentina e incluso a otros países de América Latina, llegando a constituir como un distintivo de su identidad cristiana.

"Al clausurarse ahora el Año Centenario de la Coronación canónica de la Virgen del Valle, ha de quedar grabado en todos que María es el modelo de los verdaderos discípulos de Cristo, que “oyen la Palabra de Dios y la guardan” (Lc, 11.28), y al mismo tiempo tratan de transmitir a los demás el mensaje de salvación. Por ello, mi exhortación final es ésta: que en vuestras manifestaciones de “piedad hacia la Madre de Dios, (…) el Hijo (…) sea mejor conocido, amado, glorificado, y que a la vez sean mejor cumplidos sus mandamientos” (Lumen Gentium, 66). De este modo, la verdadera devoción mariana, lejos de manifestarse en formas meramente sentimentales y pasajeras, “procede de la fe auténtica (…) que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes”.

“Ante la venerada imagen de Nuestra Señora del Valle me postro espiritualmente y elevo mi ferviente plegaria para que interceda ante su divino Hijo y derrame abundantes gracias sobre los catamarqueños y sobre todos los hijos de la amada Nación argentina, a la vez que con gran afecto os imparto la Bendición Apostólica, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Así sea.

Vaticano, 12 de abril de 1991"

Benedicto XVI envió al santuario la Rosa de Oro en el centenario de la diócesis.

El Papa Francisco entregó al obispo una carta de saludo y bendiciones con motivo de los 400 años del “Hallazgo” de la Portentosa Imagen de Nuestra Madre del Valle, a poco tiempo de obsequiar un cáliz para el culto Eucarístico a la Virgen en ocasión del Congreso Misionero.

Al clausurar las Fiestas del Septenario el 5 de mayo de 2019, nuestro padre obispo expresó al referirse  al IV Congreso Mariano Nacional el próximo año: “No sólo estarán los congresistas, sino muchísimos peregrinos que vendrán a celebrar los 129 años de tu coronación como Reina y, por qué no, a saludar al Papa Francisco, a quien invitaré para celebrar la misa de clausura”.n
                                                
Pbro. Mario Gustavo Molas y equipo de Historia del Santuario

La Pura y Limpia Concepción en el Valle de Catamarca
San Pablo, en la carta a los Filipenses exhorta: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo Jesús” (2, 5-11) y el 4° mandamiento es: “Honra a tu padre y a tu madre”.
Los seguidores de Cristo, y en especial, los sucesores de los apóstoles y en particular, Pedro y los papas tendrán que seguir las huellas del Maestro. Nadie más mariano que Jesús y Él la dejó como MADRE.
La historia de los papas nos muestra esta línea de amor, por la que todas sus definiciones sobre la Virgen se pueden aplicar a la advocación del Valle, pero solo nos referiremos a la del Valle en el siglo XX que dejaron sus huellas en el Santuario, teniendo en cuenta que en el siglo anterior, 1853, Pío IX proclama a María en su Inmaculada Concepción. 
Nuestra imagen reza en su peana “la Pura y Limpia Concepción”. 
Más tarde, Ella se manifestó en Lourdes en 1859, año en que se iniciaba la construcción del santuario. A instancias del Siervo de Dios, Fray Mamerto Esquiú, esa Imagen se ubica sobre el frontispicio de su santuario.

El mensaje de Francisco

Ciudad del Vaticano, 2 de mayo de 2018

Queridos hermanos y hermanas.

Al recibir la grata noticia de la celebración del IV Congreso Mariano Nacional en el Año 2020, en el marco de la celebración de los cuatro siglos de la presencia amorosa y materna de la “Pura y Limpia Concepción del Valle”, tuve mucha alegría.
En el 2020 ya habrán pasado 40 años de aquel recordado III Congreso Mariano Nacional que celebramos en Mendoza. Cómo no recordar parte de aquel himno, que aún resuena en mi memoria: “Te alabamos, Virgen Madre, pues nos diste al Redentor, que alcanzó para los hombres toda gracia y salvación. Eres Tú el gran prodigio que creó Dios por bondad. La promesa de victoria, nuestro triunfo sobre el mal… Nuestro pueblo peregrino, buscador de eternidad, halle un signo de esperanza en tu imagen virginal… Fuiste, oh Madre de la Iglesia, forjadora de la fe de esta tierra americana en los tiempos del nacer. Y le diste a la Argentina vocación de amor y paz, sus ‘espadas son arados’ con que afirma la hermandad”.
Desde el otro lado del mar los animo a que se preparen con contagiosa alegría y entusiasmo a esa fiesta de fe y fraternidad, para que todos los argentinos nos animemos a ser una gran familia ‘en salida’, de manera que no haya nadie que se sienta sobrante o descartado, que a nadie le sobre y a nadie le falte, que los niños y los ancianos sean los dos cauces del gran río de la vida humana; que entre todos cuidemos la ‘casa común’; que todos nos animemos a navegar ‘mar adentro’ como discípulos-misioneros; que pasemos de ser meros habitantes a ciudadanos que hacen de la vida social una ‘casa y escuela de comunión’; que jamás dejemos de conmovernos ante cualquier ser humano que sufre, sabiendo descubrir allí el Rostro del Cristo sufriente que nos interpela a socorrer, sin más, sin demora y por amor.
Los saludo y les pido, por favor, que recen por mí.
Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente.

Francisco

 

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