ECOS DE LAS FIESTAS MARIANAS

Testimonios de amor y fidelidad a la Madre Morena

lunes, 9 de diciembre de 2019 · 14:27

Durante el cierre de las fiestas en honor a la Inmaculada Concepción en su advocación del Valle, y el inicio del Año Jubilar Diocesano y Año Mariano Nacional, emotivos testimonios brindaron los peregrinos que acompañaron a la bendita Imagen de la Virgen Morena de Catamarca, en la multitudinaria Procesión.

Jóvenes y adultos del grupo juvenil católico Palestra, del departamento Valle Viejo, homenajearon a Nuestra Madre con su alegría expresada en cánticos, e invitaron “a todos los jóvenes de la provincia les decimos que se acerquen a prestar su colaboración para el gran Congreso del mes de abril, en que se conmemoran los 400 años del hallazgo de la Imagen de la Virgen", exhortaron.

Agrupaciones de peregrinos venidas desde San Juan, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, La Rioja, Mendoza, con lágrimas en sus ojos, manifestaron su hondo sentimiento: "Damos gracias por haber podido llegar a los pies de la Madre del Valle, tras largas jornadas de arduo caminar".

Algunas de esas agrupaciones portaban imágenes de advocaciones marianas como la Virgen de Urkupiña, de La Merced, la Virgen de la Medalla Milagrosa, Nuestra Señora de Lourdes, entre otras, que fueron acompañadas por numerosos feligreses, quienes  rindieron homenaje a la advocación del Valle con bailes y trajes típicos de cada zona. Y expresaron: “Quisimos estar presentes en este día especial, para honrar a la Virgen del Valle, y pedirle por salud y nuestros niños”.

No estuvieron ausentes clubes, centros vecinales, instituciones gubernamentales y civiles catamarqueñas, cuyos miembros también testimoniaron su homenaje, caminando respetuosamente al lado de tantos peregrinos que llegaron de otras provincias y departamentos del interior de Catamarca, distantes a muchos kilómetros de esta Capital. “Estamos felices de acompañar a Nuestra Madre Morenita del Valle”, afirmaron.

Y resaltaron gestos de integrantes de las Fuerzas de Seguridad, que al paso de la Imagen de la Virgen, emocionados, dejaron caer lágrimas de sus ojos, expresando el inmenso amor que le tienen, finalizando días de arduo trabajo en pos del orden durante las festividades marianas.

Además de las palabras, el testimonio se reflejó en los bebés, niños y adultos vestidos con el manto celeste de la Virgen; y las delegaciones con trajes gauchos y bailes típicos, que dejaron traslucir el inmenso amor que le prodigan a Nuestra Virgen del Valle.

En las jornadas previas

En las jornadas previas al 8 de diciembre, las rutas de ingreso a San Fernando del Valle de Catamarca se vieron colmadas por el incesante paso de los hermanos peregrinos, quienes llegaron a “dar gracias” o “a pedir a Nuestra  Madre Morenita", según salió de sus propios labios.

Algunos provenían de Tucumán, de localidades como Aguilares, Chicligasta, Famaillá, Concepción, Banda del Río Salí, Alberdi, La Cocha, Rumipunco, Lules; de Santiago del Estero, de lugares como La Banda, Añatuya, Frías, Quimilí, Clodomira, Suncho Corral, entre muchas otras; de Salta, Jujuy, entre otras provincias; además de los departamentos de Catamarca, como Santa María, Ancasti, El Alto, Los Altos, Ambato, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, Belén, Paclín y muchos otros.

En la recorrida se destacó un niño de 10 años, quien caminó desde la capital de Santiago del Estero, distante a unos 232 kilómetros de San Fernando del Valle, “para pedirle a la Virgen del Valle que interceda ante Nuestro Señor para que le dé larga vida a mi mamita", dijo. El pequeño venía caminando con su madre.

Raúl Pajón fue la voz de un numeroso grupo de peregrinos de Santiago del Estero, y contó que “iniciamos nuestro peregrinaje el 29 de noviembre  y llegamos a Catamarca ayer  (por el 7 de diciembre). Venimos a pedirle a la Virgen por los niños, ya que nuestro grupo atiende a muchos  pequeños con graves enfermedades, como diferentes tipos de cáncer. Este año, los adultos que  caminamos, no pedimos nada para nosotros, traemos el pedido de ellos".

Ocho días caminando para llegar a los pies de la Madre

David Darío llegó el sábado 7 de diciembre, proveniente de la provincia de Santiago del Estero. Contó que es la segunda vez que realiza su peregrinación a Catamarca, ya que 1997 vino por primera vez a visitó a la Madre Morena, y piensa en volver el próximo año.

Su marcha duró ocho días, habiendo salido de la vecina provincia el 30 de noviembre; caminó 370 kilómetros, para cumplir su promesa ante la Virgen.

"Era necesario este sacrificio, para agradecer a la Virgen del Valle", dijo. Y continuó comentando que "llegamos con mucho sacrificio, porque el tiempo no acompañó, tuvimos días de lluvia, y mucho frío". En este sentido, expresó emocionado, que es un sacrificio que estaba dispuesto a ofrecer, para agradecer a la Virgen del Valle los favores recibidos por su intercesión.

Con sus pies lastimados, Carla López, junto con un grupo de 15 personas, realizaron su peregrinaje desde Aguilares, provincia de Tucumán.

Relató que llegando a La Cocha, sus pies comenzaron a mostrar las primeras heridas y el cansancio se hizo sentir. "Algunos pensaron que no iba a llegar, pero llegué. Le agradecí a la Virgen del Valle y le pedí por mi madre, sobre todo vine por ella", afirmó.

También manifestó que “es la primera vez que camino hasta Catamarca, y gracias al grupo de personas con las que venía, el acompañamiento y el aliento que todos pusieron durante el viaje, pudimos llegar a la Catedral”. También acompañaron a la Virgen del Valle en la Procesión.

Gratitud a los hermanos catamarqueños

Los catamarqueños, también se prepararon para recibir a los peregrinos y agradecerles el amor que le tienen a la Virgen del Valle, instituciones civiles y eclesiales, asociaciones, clubes, grupos conformados por familliares, amigos, compañeros de trabajo, repartieron a cada peregrino, que llegaba caminando, en bicicleta, en moto, a caballo, en bellas jardineras, como los de Simoca, Tucumán, bandejitas con alimentos, mate cocido, frutas, agua y hasta se organizaron para lavarles los pies, curarlos, tomarles la presión, masajearles sus piernas, para que puedan llegar con esa fe inquebrantable hasta el altar de Nuestra Madre.

Entre tantos testimonios, resalta el agradecimiento que  como un mensaje unánime y común dejaron los peregrinos de la Virgen del Valle: "Gracias a cada uno de los que nos recibieron en territorio catamarqueño, nos sentimos mimados, cuidados... Gracias, y que la Virgen les retribuya  en bendiciones a todos", manifestaron.

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