testimonio de sara Fernanda Giromin, ex feminista

"El feminismo no se preocupa por ayudar realmente a las mujeres"

Fue una referente en Brasil de la lucha feminista pero se arrepintió y ahora pide respetar la vida.
martes, 26 de junio de 2018 · 04:08

Sara Fernanda Giromin, conocida como “Sara Winter”, fundó el movimiento feminista “Femen” en Brasil pero ahora dice estar arrepentida y mediante charlas en escuelas e instituciones advierte sobre las consecuencias que traería la despenalización del aborto. En una charla con EL ANCASTI contó su historia y explicó el porqué de su cambio de parecer.


Sara vivió una infancia “muy difícil y violenta” en un pequeño pueblo de San Pablo (Brasil) debido a que tenía un hermano mayor adicto a la cocaína y el crack y parte de una facción criminal de Brasil llamada PCC, lo que generaba constantes problemas en su hogar e hizo que se fuera de su casa a los 16 años. Quedó en la calle y se empezó a prostituir hasta que a los 18 años sufrió una violación que "la destruyó". Eso la llevó a volverse adicta a psicofármacos hasta que pudo salir de su estado cuando conoció a grupos de feministas. “Tenían un discurso romántico. Era un movimiento por la emancipación de la mujer, de luchar por los derechos de las mujeres abusadas, violadas, y con una promesa de tener muchas amigas que sufrieron como yo y curarían mis dolores” relató. Así contó que las mujeres la invitaron a un “entrenamiento intensivo” feminista que se realiza en Ucrania, donde las preparan psicológica, moral y físicamente sobre cómo implantar el movimiento feminista. Tras ese viaje estuvo 5 años como referente del movimiento, con un fuerte activismo y protestas. A los 22 años quedó embarazada y, como no tenía trabajo ni un hogar, pidió ayuda a sus compañeras feministas quienes le dieron pastillas de Misoprostol para que abortara, alentándola para que así se convierta en una referente en la temática. Sara abortó, pero es algo de lo que se arrepiente. “Lo que sufrí no se lo deseo ni a mi peor enemiga”. Tras sufrir serias complicaciones y permanecer internada, se dio cuenta de que ninguna de sus amigas feministas la había ayudado y pensó en dejar el movimiento. “No entiendo por qué las feministas están tan interesadas en poner la vida de las mujeres en riesgo” señaló y lo justificó contando los problemas psicológicos y físicos que le causó el aborto.


Luego volvió a quedarse embarazada y su vida cambió. Decidió acercarse a la Iglesia y se alejó de sus amigas feministas. “Me aparté de los movimientos feministas porque no pude cumplir mi sueño de ayudar a las mujeres. Vi que la Iglesia ayuda más a las mujeres". Ahora Sara es voluntaria en organizaciones religiosas “próvida” que rescatan prostitutas, mujeres que sufren violencia o vulnerables y le ofrecen acompañamiento psicológico a aquellas embarazadas que dudan si abortar o no. “Para las chicas feministas me gustaría preguntarles a cuántas mujeres han ayudado. No se preocupan por eso. Hay muchas que están sufriendo con relaciones enfermas, falta de empleo, dificultad de estudiar por tener hijos, hay muchos problemas para resolver, debemos ir por ello. Yo soy una mujer que abortó y eso no te da poder. Te da dolor físico, psicológico y espiritual. La mujer tiene otros problemas para resolver y en ésos hay que ayudarlas” puntualizó. 


Sara dará hoy una charla en el Colegio Fasta y recorrerá el norte argentino contando su experiencia junto a grupos "provida".

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