jueves 4 de junio de 2026
Está ubicada en el barrio mil viviendas

No envía a sus hijos a la escuela para evitar que sean agredidos

Los escupen, orinan, les tiran piedras y los agreden verbalmente desde hace varios meses.

Por Redacción El Ancasti

Vanesa Paola Barrionuevo decidió no enviar a sus hijos a la escuela desde hace una semana, atemorizada por el hostigamiento que reciben los niños, en especial el mayor, por parte de un grupo de compañeros. 

“No estoy tranquila con mi hijo en la escuela por las agresiones y el maltrato que reciben es cada vez peor. Hasta llegaron a querer cortarle el dedo con una tijera,  lo peor de todo es que las autoridades no hacen nada”, cuestionó Vanesa.

Los hijos de la mujer concurren a la Escuela Nº161 “Islas Malvinas”, del barrio Mil Viviendas, zona sur de la Capital. Iniciaron el nivel primario sin ningún tipo de inconveniente, pero desde hace un tiempo a esta parte, las agresiones físicas y verbales para con los chicos fueron creciendo hasta obligar a la madre a radicar tres denuncias en la Unidad Judicial Nº6.

La primera de las denuncias la realizó el 27 de noviembre del año pasado, mientras que éste año fueron en mayo y septiembre con el objeto de dejar constancia de lo que pasa con sus hijos en la escuela. 

Pero ante la gravedad de las agresiones, que provocan un retroceso en el proceso aprendizaje de su hijo, Vanesa decidió presentar una nueva denuncia, pero esta vez contra las autoridades del establecimiento y los alumnos que fueron identificados por su hijo como los atacantes.

“Siento mucha impotencia por lo que pasa, no entiendo porqué tengo que llegar a ésta instancia de dejar de mandar a mis hijos a la escuela para evitar que los humillen o agredan. Le tiran piedras, lo escupen, lo orinan en las piernas y hasta le quisieron cortar el dedo con una tijera. ¿Qué tengo que esperar? ¿Que la agresión sea mucho mayor  para que recién hagan algo?. El jueves de la semana pasada fui a esperar a mis hijos a la salida de la escuela para darles la sorpresa, sin embargo la sorprendida fui yo porque mi hijo más grande estaba afuera del edificio llorando porque le habían querido cortar el dedo", explicó preocupada la mujer.  Cansada de la situación se presentó ante la dirección de nivel  Primario donde formalizó un acta en la que relató la situación.

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