Mientras el turismo a nivel global se hace cada día más exigente en cuanto a la calidad de la prestación de servicios y la variedad, preparación y cuidados de los distintos destinos y espacios de atracción, el Campo de Piedra Pómez, ubicado en el departamento Antofagasta de la Sierra, continúa sin ser explotado turísticamente en todo su potencial a nivel nacional e internacional.
Es por eso que desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN), en el marco del Día Internacional del Turismo que tendrá lugar el miércoles, animan, apoyan y piden a los municipios de la región, que desarrollen y potencien el geoturismo -en particular este Campo-, haciendo foco en el medio ambiente, el patrimonio geológico y en los valores culturales, históricos o escénicos que posee.
Esta perspectiva se basa en que permanentemente se desarrollan nuevos productos turísticos para atender a las nuevas demandas de quienes hacen turismo, donde el geoturismo es una variante que goza de una exclusividad y atracción cada vez más buscadas.
La AAPN, presidida por Norberto Ovando -integrante de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas-, sostiene que a la geodiversidad se la puede definir como “la variedad de elementos geológicos, incluidos rocas, minerales, fósiles, suelos, formas del relieve, formaciones y unidades geológicas y paisajes, que son el producto y registro de la evolución de la Tierra”.
En este marco, consideran que en la región debe comenzar a desarrollarse el geoturismo -que a pesar de ser un concepto nuevo en Argentina-, a nivel internacional se ha convertido en una actividad que avanza y que se desarrolla velozmente.
Y es que el geoturismo debe ser definido como un turismo que sustenta y mejora la identidad de un territorio, considerando y respetando su geología, medio ambiente, cultura, los valores estéticos, el patrimonio y sobre todo el bienestar de sus residentes.
Se trata de lugares que por sus características, son únicos. Los géiseres del Domuyo y las Termas de Copahue, en Neuquén, el Campo de Piedra Pómez, La Meseta de Somuncurá, en Río Negro y Chubut, el Espinazo del Diablo, en Jujuy; y La Payunia, con sus 890 conos volcánicos en Mendoza, son algunos de estos lugares excepcionales.
Pero se debe adoptar una estrategia geoturística y el primer paso a tomar para transformarse en un destino geoturístico, es transformar la localidad o región en un destino atractivo y sostenible, involucrando al gobierno local, organizaciones de la sociedad civil, ONGs, comercios, transportes y empresas privadas nacionales e internacionales.
Y todo esto, porque el geoturismo debe proporcionar al visitante una experiencia agradable y enriquecedora, que precisa del acceso a información sobre el lugar de forma precisa, clara y presentada de manera atrayente. En este sentido, los integrantes de AAPN recomiendan que la población local y los visitantes se involucren de un modo eficaz y no se limiten al simple rol de espectadores, ya que pueden contribuir con la construcción de la identidad local, promoviendo los valores auténticos y únicos de la región.
"De este modo, conseguiremos que el territorio y sus habitantes alcancen integridad medioambiental, justicia social y desarrollo económico sostenible", aseguraron.