Aníbal, un catamarqueño que se encuentra en la ciudad de México, relató los detalles a Multimedios Ancasti de lo vivido durante el terremoto que dejó hasta el momento más de 200 muertos.
De acuerdo con lo relatado por el hombre, el martes se conmemoraba un nuevo aniversario del terremoto de 1985 y se llevaron a cabo simulacros por la mañana, “Nunca me imaginé que horas más tarde iba a ocurrir otro terremoto, tal vez peor que el de hace más de treinta años”.
El comprovinciano se encontraba al momento del movimiento sísmico en el Museo de Arqueología, uno de los más importantes de aquel país. “Estaba en el segundo piso cuando comenzó –dijo- por suerte el lugar es muy seguro y, en general, los mexicanos están muy preparados para este tipo de situaciones. Logramos salir relativamente rápido, fue muy fuerte y la intensidad iba creciendo. Era un movimiento de sube y baja, no de movimientos laterales”.
Añadió que “una vez que bajamos del edificio empezaron a marcar con cintas los lugares peligrosos para no dejar circular por ahí. Estaba todo muy organizado. Cayó mampostería, se reventaron vidrios. El ruido era impresionante, porque se usa mucho material liviano. El piso crujía. Fue todo muy impresionante”
Ayuda
Aníbal comentó que “había mucha gente extranjera que no estaba preparada. A mí me tocó ayudar a una gente que hablaba inglés, no sabían qué hacer, no entendían nada. Me vieron, me entendieron y me siguieron, así que logramos evacuar hasta un lugar abierto. Ahí quedamos como en una especie de cuarentena. Hacía un calor infernal pero no nos podíamos mover. Estuvimos como una hora ahí.
El destino quiso que el terremoto nos encontrara en un lugar relativamente seguro. Las cosas que uno aprendió por vivir en Catamarca, que es un lugar sísmico, sirve, dónde ponerse a resguardo, por ejemplo. Uno lo internaliza. Te ayuda a no entrar en pánico”.
Y agregó: “Fue muy impresionante la marea de gente en la calle. Mucha gente caminaba perdida, e intentaba comunicarse con sus familias y amigos. El piso se movía, parecía que flotábamos. Teníamos miedo que se empiecen a abrir grietas en el suelo, pero por suerte eso no pasó”, finalizó.
Hasta el momento, el terremoto que alcanzó los 7.1 en la escala de Richter cobró la vida de más de 200 personas y los grupos de emergencia siguen trabajando.