Crece el malestar entre los agentes de la administración pública por las largas filas que deben soportar para ser atendidos en la sede central de la Dirección de Reconocimientos Médicos de la Provincia.
15 de agosto de 2017 - 17:47
Crece el malestar entre los agentes de la administración pública por las largas filas que deben soportar para ser atendidos en la sede central de la Dirección de Reconocimientos Médicos de la Provincia.
En febrero de 2015 la Dirección se trasladó al edificio de calle Ayacucho al 586, frente al Palacio Legislativo, por cuestiones de espacio; no obstante, los empleados insisten en señalar que esas oficinas “quedaron chicas” y que los pasillos son muy estrechos, por lo que en algunos casos deben esperar largas horas a la intemperie, en la calle.
Una opinión técnica deslizó, incluso, que en caso de un sismo fuerte, los pasillos abarrotados de gente pueden convertirse en una trampa mortal.
Además, entendieron que este colapso en la atención se debe, por lo menos en parte, a que todavía la Provincia no cumplió con la promesa a abrir una nueva sede de esa repartición para la atención exclusiva de los docentes.