El corte lo realizaron cerca de 30 personas, en inmediaciones al ex Sussex. Automovilistas que circulaban por el lugar se quejaron por la situación y hasta señalaron que fueron agredidos.
Cerca de 30 personas cortaron en la tarde de ayer la ruta nacional N°38 a la altura del Polideportivo Policial (cerca ingreso a la Ripiera en inmediaciones al ex hotel Sussex), ocasionaron daños a varios vehículos y serios trastornos a quienes transitaban principalmente, con destino en la Capital.
Camiones, colectivos, autos, motos y ambulancias, en una cola de más de tres kilómetros debieron esperar a que los piqueteros habiliten el paso para poder continuar su travesía.
En su mayoría era mujeres acompañadas con menores, algunos de ellos en brazos, quienes interrumpieron el tránsito y permanecieron cerca de seis horas, hasta pasadas las 20, sin que la Justicia ni las fuerzas federales de seguridad, tomen la decisión de despejar esta importante vía de comunicación terrestre.
“Somos todos de La Ribera (asentamiento ubicado en tierras de la Provincia donde confluyen los líquidos cloacales de la Ciudad), y queremos que nos den una casa porque ya estamos cansados de vivir acá, sin agua ni nada”, explicaron a El Ancasti. Señalaron a la gobernadora Lucía Corpacci y al concejal del circuito N°5 Ariel Pedemonte , por no cumplir con “darnos una mano”, y criticaron a los automovilistas porque, en el piquete “nos tiran los autos encima y acá está lleno de hijos y puede pasar cualquier cosa”.
Lo cierto es que la Fiesta Nacional del Poncho está a pleno –al igual que la afluencia de turistas-, que fiscales y jueces disfrutan de la feria de invierno, y que el corte de ruta lleva su segundo día consecutivo, con una virulencia que va creciendo y provoca airadas reacciones de los conductores.
Hubo choferes, conductores de motos y hasta pasajeros de micro que tuvieron que esperar más de tres horas para llegar hasta la Ciudad, mientras otros, apremiados por el tiempo, abandonaron el transporte y a pie marcharon rumbo al centro, muchos de ellos padres y madres con hijos y bolsos en brazos.
“El colectivero nos dejó bajar porque no puede seguir. Hace más de una hora que estamos esperando para seguir viaje y tenemos que llegar a la ciudad antes de la noche”, reclamó un grupo personas proveniente de Huillapima.
A su vez, un empleado de la EC-SAPEM, lamentó la situación y coincidió en la falta de seguridad y garantías para transitar por la ruta. Señaló que “no puede ser, uno labura todo el día para encontrarse con esto. Te rompen el coche y hasta te insultan si les decís algo”.
Los manifestantes cortaron la ruta de acceso a la Capital y los caminos alternativos bajo la inexplicable pasividad judicial.